El teletrabajo se ha convertido en la nueva realidad con la que conviven infinidad de empresas. Solo en España, según datos reciente del INE, hay más de 3,3 millones de personas trabajando desde casa. Pero trabajar en remoto sin las medidas de seguridad adecuadas es como dejar la puerta de la oficina abierta de par en par: puede entrar cualquiera, y no con buenas intenciones. Y eso, para las empresas de Ferrol (o de cualquier parte del país) que apuestan por la digitalización, no sirve.
¿Dónde está El problema? En que la comodidad del acceso remoto trae consigo riesgos que muchas organizaciones todavía subestiman. El INCIBE gestionó 122.223 incidentes de ciberseguridad en 2025, un 26% más que el año anterior. El phishing, el malware y el fraude online acaparan buena parte de esas cifras. Y el teletrabajo, con sus redes domésticas y dispositivos personales, es una de las puertas de entrada más vulnerables.
Las amenazas que se esconden tras cada conexión remota
Cada vez que un empleado se conecta desde su domicilio a los sistemas de una empresa, abre un canal que los ciberdelincuentes pueden interceptar. Las redes wifi domésticas con contraseñas débiles, routers desactualizados y configuraciones sin modificar son puntos de acceso muy fáciles para hackers. De hecho, el 85% de los sistemas infectados por botnets que detectó INCIBE en 2025 correspondían a dispositivos IoT como smart TVs.
Por lo general, el fraude online es su método más habitual para colarse, con el phishing siendo el mecanismo más habitual (más de 25.000 casos registrados solo en 2025). Esto lo vemos en correos que simulan ser del banco, de un proveedor o del propio departamento de sistemas. Un solo clic en el lugar inadecuado puede poner en peligro toda la red corporativa.
La situación se agrava cuando los empleados utilizan sus propios dispositivos para trabajar. Si no hay políticas claras de acceso ni herramientas de protección adecuadas, la información de la empresa queda expuesta ante cualquier brecha de seguridad. Y ojo, es algo que ya pasa en muchas pymes de España actualmente, sobre todo en aquellas que adoptaro el trabajo remoto sin una estrategia clara y definida.
Cómo blindar el acceso remoto
La primera línea de defensa para cualquier empresa que permita el teletrabajo es una red privada virtual fiable, una buena VPN Windows por ejemplo. Esta tecnología crea un túnel cifrado entre el dispositivo del empleado y los servidores de la empresa, impidiendo que terceros intercepten la comunicación y se cuelen donde no deben. Son sistemas muy efectivos y accesibles a la hora de proteger el acceso remoto, incluso si la conexión se hace desde una red doméstica.
Pero una VPN por sí sola no basta. De hecho, el INCIBE recomienda combinarla con autenticación multifactor, que añade una capa extra de verificación más allá de la típica contraseña. También es fundamental establecer permisos de acceso basados en roles, de modo que cada empleado solo pueda llegar a los recursos estrictamente necesarios para desempeñar su función concreta. Así se reduce el daño potencial si una cuenta es hackeada.
¿Quieres profundizar en las medidas técnicas que tu empresa debería aplicar? La propia guía de ciberseguridad en el teletrabajo del INCIBE recoge todas las recomendaciones oficiales, desde la configuración de servidores de acceso remoto hasta las pautas para proteger cada dispositivo conectado a la red corporativa. Lo mejor de todo es que es un recurso completamente gratuito, en constante actualización y disponible en español que tienes siempre a mano.
El cifrado de la información almacenada en los dispositivos, el bloqueo automático de pantalla y la actualización constante del software también forman parte de la capa más esencial de protección. Son medidas sencillas, pero su impacto en la seguridad de la empresa es gigantesco. Ya sabes lo que se suele decir: más vale prevenir que curar. Y esto, en el caso de una PYME española, puede ser la diferencia entre no sufrir nada o tener un problema que cuesta hasta 75.000 euros.
Ferrol apuesta por la ciberseguridad como motor de competitividad
Ferrol cuenta con un tejido empresarial que cada vez tiene más clara la necesidad de proteger sus infraestructuras digitales. Un ejemplo claro es el del Grupo Tecnológico Artabria, que ha desarrollado un proyecto centrado en soluciones avanzadas de ciberseguridad gracias a las ayudas de la Xunta para la digitalización de pymes.
Estas iniciativas no son un caso aislado. Sin ir más lejos, la Confederación de Empresarios de Ferrolterra viene organizando formaciones específicas sobre transformación digital y protección de datos desde hace tiempo, ya que es plenamente consciente de que la seguridad no es un lujo reservado a las grandes corporaciones.
Y este tipo de medidas es necesario. El 37,4% de las empresas españolas con más de diez empleados ya permite el teletrabajo, pero solo aquellas que invierten en protección podrán mantenerlo sin sobresaltos. Es más, de cara al futuro se prevé que la ciberseguridad se integre como parte de la cultura empresarial. Formación continua para los empleados, protocolos claros de acceso remoto y herramientas actualizadas son los tres pilares que van a marcar la diferencia.
Las empresas de Ferrol que entiendan esto tendrán una ventaja competitiva real en un mercado donde el trabajo en remoto ya no es el futuro, es el presente.
