El Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira abrió oficialmente el jueves su edición de 2026 con un acto cargado de simbolismo en el que el tradicional izado de las banderas de las ocho naciones celtas y la interpretación del himno gallego marcaron el inicio de cinco días de música, convivencia y celebración que se prolongarán hasta el próximo domingo 12 de julio.
La abarrotada plaza de Isabel II acogió una ceremonia en la que la música fue protagonista desde el primer momento. La Escola de Gaitas de Ortigueira, auténtico corazón del festival, abrió el acto con un desfile que fue recibido con una larga ovación del público. A lo largo de la inauguración se sucedieron actuaciones de artistas gallegos, asturianos, escoceses, bretones e irlandeses, alternándose con las intervenciones institucionales.
La nueva presidenta de la Escola de Gaitas, Sofía García, vivió uno de los momentos más emotivos de la jornada al dirigirse por primera vez al público desde su nuevo cargo. «Este é un momento moi especial para min. É a primeira vez que me dirixo a vós como presidenta da Escola, e asumo esta responsabilidade con moita ilusión, pero tamén coa humildade de quen sabe que recibe un legado construído por moitas persoas ao longo de máis de cincuenta anos», afirmó.
La presidenta puso en valor el trabajo que desarrolla la entidad durante todo el año formando nuevas generaciones de músicos y recordó que el festival no solo consiste en asistir a conciertos, sino también en aprender y compartir la cultura tradicional. «Esa é a verdadeira riqueza deste Festival: non só escoitar a música, senón tamén aprendela, compartila e vivila», señaló antes de dar la bienvenida a los grupos llegados de distintos territorios del mundo celta.

Más de cien actividades para todos los públicos
El director del Festival Internacional de Ortigueira, Alberto Balboa, destacó la dimensión alcanzada por esta edición, que reúne una de las programaciones más amplias de su historia.
«Este ano presentamos unha das programacións máis amplas e variadas da historia recente do Festival. Máis de cen actividades conforman unha proposta pensada para públicos de todas as idades e para todos os xeitos de vivir o Festival», aseguró.
Balboa recordó que el programa combina los grandes conciertos del Escenario Estrella Galicia con actuaciones de bandas de gaitas, charangas, espectáculos familiares, exposiciones, presentaciones de libros y talleres dedicados al baile, la percusión o la construcción y afinación de instrumentos tradicionales.
El director agradeció además el trabajo desarrollado durante meses por el personal municipal, las instituciones colaboradoras, los cuerpos de seguridad, los servicios de emergencia y el voluntariado para hacer posible una nueva edición del evento.
Ortigueira, capital mundial de la cultura celta
Durante el acto también intervino la diputada provincial de Cultura, Natividad González, quien definió el festival como uno de los grandes símbolos culturales de Galicia.
«Ortigueira brilla con luz propia, emociona e fai sentir orgullo colectivo, desde as nosas raíces», afirmó, felicitando al Ayuntamiento y a la organización por un evento que, dijo, proyecta la cultura gallega al mundo.
Por su parte, el alcalde de Ortigueira, Valentín Calvín, comenzó su intervención con un reconocimiento a una trabajadora municipal que se jubila tras cuatro décadas de servicio público antes de reivindicar el papel del festival como espacio de encuentro entre culturas.
«Durante estes días, Ortigueira convértese na capital mundial da cultura celta, pero sobre todo nun lugar de encontro. Un encontro entre culturas, entre xeracións e entre persoas chegadas de moitos lugares do mundo, unidas pola música», destacó.
El regidor recordó que hace apenas unos días la localidad acogió una jornada de la Real Academia Galega sobre la construcción de las tradiciones y aseguró que el festival representa precisamente esa idea de patrimonio vivo.
«As tradicións non son herdanzas que recibimos intactas; son responsabilidades que asumimos. Cada xeración decide se as deixa esmorecer ou se lles dá un novo impulso», subrayó.
Calvín recordó además que dentro de dos años el certamen celebrará su 50 aniversario, un hito que servirá para reconocer el camino recorrido desde que hace 48 años un grupo encabezado por Xabier Garrote imaginó un festival que acabaría convirtiéndose en una referencia internacional del folk.
El alcalde quiso agradecer expresamente el trabajo de la organización, la Escola de Gaitas, los cuerpos de seguridad, los servicios de emergencia, Protección Civil, las administraciones colaboradoras y, especialmente, el compromiso de los vecinos.
«Temos uns veciños únicos, cunha paciencia infinita recibindo a 120.000 persoas. Desde hoxe, e durante estes días, Ortigueira tamén é a vosa casa», afirmó antes de concluir deseando que «a música siga unindo pobos, que a cultura siga tendendo pontes e que este Festival continúe sendo, durante moitos anos, o mellor símbolo do que somos».
Un festival que forma parte de la memoria de Galicia
El encargado de cerrar las intervenciones fue el conselleiro de Presidencia, Xustiza e Deportes, Diego Calvo, quien dejó a un lado el discurso preparado para recordar sus vivencias personales ligadas al festival.
«Para un rapaz de San Sadurniño ver como no verán empezaba a subir xente coas mochilas era saber que comezaba o Festival», rememoró.

El conselleiro destacó la dificultad de mantener durante casi medio siglo un evento que reúne a unas 120.000 personas y agradeció especialmente el trabajo de la Escola de Gaitas de Ortigueira, a la que atribuyó buena parte del prestigio internacional alcanzado por el certamen.
La ceremonia concluyó, como es tradición, con el izado de las banderas de las ocho naciones celtas al son del himno gallego interpretado por la Escola de Gaitas, dando oficialmente comienzo a una nueva edición del Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, que volverá a convertir durante cinco días a la localidad en uno de los grandes referentes europeos de la música folk y de la cultura celta.
