El Xeoparque Cabo Ortegal vuelve a poner en marcha sus XeoRutas de verano, una programación que permitirá descubrir algunos de los principales tesoros geológicos y paisajísticos de Ferrolterra, Eume y Ortegal de la mano del geólogo del Xeoparque, Francisco Canosa.
Las actividades se desarrollarán entre el 17 y el 31 de agosto y del 1 al 4 de septiembre, con recorridos de diferente duración y dificultad. El precio es de 12 euros por persona, incluyendo seguro de accidentes y responsabilidad civil, y las reservas pueden realizarse a través de geoviajesortegal.com.
Los grupos serán de 20 personas, aunque habrá excepciones: la XeoRuta da Mina Piquito contará con diez plazas y la XeoRuta das praias negras, con quince.
De las playas negras a las antiguas minas
La programación arrancará el 17 de agosto con la XeoRuta das praias negras, que se repetirá el 1 de septiembre. El recorrido permitirá conocer la considerada única playa de arena negra no volcánica del planeta, además de contemplar la cascada y la falla de Teixidelo.
Los seis kilómetros de recorrido presentan una dificultad alta, por lo que la organización recomienda llevar calzado adecuado que proteja los tobillos.
Al día siguiente será el turno de la XeoRuta da Lousa, por el entorno de las Penas Louseiras. Serán cuatro kilómetros de dificultad baja para descubrir una formación rocosa con más de 400 millones de años de historia y panorámicas sobre Ferrolterra.
El 19 de agosto, la XeoRuta do Arsénico llevará a los participantes desde el faro de Punta Frouxeira hasta la costa de Meirás, donde se podrán conocer las huellas de la actividad minera vinculada a la explotación de arsenopirita, un mineral que podía contener oro y plata.
El día 20 llegará la XeoRuta do Limo, por los cantiles de la Serra da Capelada, mientras que el 21 se podrá entrar en la Mina Piquito, en una visita con dos turnos y solo diez plazas por grupo. Allí se conservan restos de la explotación de cobre y llamativos espeleotemas de tonalidades azules y verdes.
Para esta última actividad es obligatorio llevar botas de agua y luz frontal o linterna. El casco será proporcionado por el Concello de Moeche. La ruta se repetirá el 4 de septiembre.
Un recorrido por la geología de la comarca
La programación continuará el 24 de agosto con la XeoRuta dos Cantís, de dificultad baja, para conocer las estructuras geológicas de la Serra da Capelada y rocas que se encontraban hace millones de años a unos 70 kilómetros de profundidad.
El día 25 será el turno de la XeoRuta do Cobre, que permitirá conocer las antiguas instalaciones mineras, mientras que el 26 de agosto se realizará la XeoRuta dos Cabos, entre Pantín y Valdoviño.
Esta última permitirá descubrir la falla de Valdoviño, materiales del Complejo de Cabo Ortegal, restos de vulcanismo explosivo en Pantín y el sistema dunar de A Frouxeira.
El 27 de agosto, la XeoRuta das Lavas partirá del paseo fluvial de Espasante para acercarse a materiales originados por erupciones volcánicas submarinas hace más de 400 millones de años.
Un día después, el 28 de agosto, la XeoRuta dos Volcáns recorrerá el litoral de Loiba, donde hace más de 470 millones de años se produjeron erupciones volcánicas explosivas.
La última propuesta de agosto será la XeoRuta das Pías, el día 31, con un recorrido por el entorno del castillo de Naraío y la parte alta de la Serra do Forgoselo.
Septiembre también llega cargado de geología
Tras repetir el 1 de septiembre la ruta de las playas negras, el programa continuará el día 2 con la XeoRuta do Toelo, dedicada a las serpentinitas o toelo, un material ornamental de gran singularidad en Galicia que fue explotado en las canteras de Moeche desde el siglo XIX.
La actividad incluirá además una visita guiada de media hora al castillo de Moeche.
La última propuesta será la XeoRuta dos Aguillóns, el 3 de septiembre, que permitirá conocer la mayor concentración de eclogitas del planeta, además de las formaciones geológicas de San Xiao do Trebo.
El programa se cerrará el 4 de septiembre con una nueva edición de la XeoRuta da Mina Piquito.
Las actividades ofrecen así una oportunidad para acercarse a un patrimonio que, muchas veces, pasa desapercibido, pero que permite leer la historia del territorio a través de sus rocas, fallas, volcanes, minas, playas y paisajes.

