El Racing de Ferrol regresó de Lugo sin puntos después de caer por 1-0 en el Anxo Carro, pero esta vez el resultado cuenta bastante menos de lo que ocurrió sobre el terreno de juego. Los verdes compitieron, tuvieron ocasiones, buscaron el empate hasta el último minuto y dejaron una imagen que permite mantener el optimismo pese a la derrota.
Y si algo quedó claro antes incluso de que comenzase el partido fue que el Racing no estaba solo. Cerca de 1.500 racinguistas se desplazaron a Lugo y convirtieron el primer derbi gallego de la temporada en una nueva demostración de lo que esta afición es capaz de hacer. Camisetas verdes por las calles durante las horas previas y una presencia importantísima en las gradas del Anxo Carro. El resultado no acompañó, pero el desplazamiento volvió a demostrar que hay muchas ganas de Racing.
Javi Vázquez apostó por repetir por tercera jornada consecutiva el mismo once. Lucas Díaz en la portería; Migue Leal, Eric Monjonell, Ger Nóvoa y Álvaro Ramón en defensa; Fabio y Bernal en el centro del campo; Endika Buján y Dani Ojeda acompañando a Roberto Arroyo y Raúl Alcaina en ataque. La continuidad en la alineación empieza a ser también una señal de que el entrenador va encontrando una base sobre la que construir el equipo.
Y el Racing salió bien al partido. Los primeros minutos fueron verdes, con el equipo presionando arriba, intentando recuperar cerca del área contraria y buscando desde el principio la portería del Lugo. Dani Ojeda tuvo la primera oportunidad prácticamente nada más comenzar y el Racing transmitía la sensación de haber llegado al derbi dispuesto a discutirle el partido al conjunto local.
El Lugo fue creciendo con el paso de los minutos y el encuentro se igualó. Los dos equipos buscaban la portería contraria y Lucas Díaz también tuvo que intervenir para evitar el primero. El gol llegó mediada la primera parte. Álex Gallar aprovechó una llegada del Lugo para poner el 1-0 en una acción que necesitó revisión antes de darse por válida. Tocaba remar. Y el Racing lo hizo.

Lejos de venirse abajo, siguió buscando la portería de Marc Martínez. Fabio probó desde lejos, Monjonell estuvo cerca de conectar un remate y Alcaina tuvo otra buena oportunidad después de una acción de Arroyo.
Precisamente Roberto Arroyo protagonizó una de las jugadas que pudieron cambiar el partido antes del descanso. Tras un centro de Álvaro Ramón, consiguió enviar el balón hacia la portería y durante unos instantes pareció que podía haber llegado el empate. La acción fue revisada, pero finalmente se consideró que el balón no había traspasado completamente la línea.
El 1-0 se mantuvo y el Racing se fue al descanso por detrás después de una primera parte en la que había hecho méritos suficientes para tener algo más. En la segunda mitad Javi Vázquez buscó soluciones desde el principio y Etienne Eto’o entró por Alcaina. Más tarde fueron apareciendo Ropero, Raúl Blanco, Esquerdo y Saúl. Y si algo se le puede reconocer al equipo es que nunca dejó de intentarlo.
Con el paso de los minutos, el Racing fue haciéndose cada vez más dueño del partido. Jugó durante muchos momentos en campo contrario, llevó balones al área y obligó al Lugo a defender una ventaja mínima que nunca pudo considerar segura. Faltó lo más importante: el gol. El Racing llegó, remató y buscó diferentes caminos, pero unas veces apareció Marc Martínez y otras faltó precisión en el último toque. El Lugo también tuvo alguna oportunidad para sentenciar y Lucas Díaz respondió cuando fue necesario, manteniendo al equipo dentro del partido.
Los últimos minutos fueron prácticamente un ejercicio de insistencia racinguista. El Lugo terminó incluso con diez jugadores y los verdes buscaron el empate hasta el final, cargando el área y acumulando remates. Eto’o lo intentó en varias ocasiones y Ropero dispuso de una de las últimas con un cabezazo que tampoco encontró portería. Esta vez no pudo ser.
Después de dos victorias consecutivas en A Malata, el Racing vuelve a conocer la derrota, pero las sensaciones son bastante diferentes a las que dejó la visita a Extremadura. Allí costó mucho generar peligro; en Lugo ocurrió prácticamente lo contrario. El equipo llegó, compitió y durante buena parte de la segunda mitad consiguió jugar el partido donde quería.
Cinco jornadas empiezan ya a ser suficientes para ir viendo algunas cosas. El Racing sigue teniendo aspectos que mejorar y fuera de casa todavía no ha conseguido ganar, pero también empieza a parecer un equipo más reconocible. Hay una base bastante estable, se generan ocasiones y, sobre todo, da la sensación de que el grupo está creciendo con el paso de las semanas.
No conviene convertir una derrota en una victoria moral porque los puntos son los que mandan y los tres se quedaron en Lugo. Pero tampoco todas las derrotas significan lo mismo. Hay días en los que el resultado señala cosas que deben preocupar y otros en los que simplemente toca aceptar que el fútbol no siempre devuelve todo lo que haces para ganar. Esta parece más de las segundas.
Y por encima incluso del partido queda la imagen de la afición. Cerca de 1.500 racinguistas acompañando al equipo fuera de casa en la quinta jornada de Primera Federación dicen mucho de lo que sigue significando este club para Ferrol y su comarca. Los jugadores volvieron sin puntos. El racinguismo, una vez más, volvió a estar a la altura. Ahora toca regresar a A Malata, seguir trabajando y convertir estas buenas sensaciones en puntos. Porque el camino es largo y este Racing todavía está empezando a escribir su temporada. ¡¡AUPA RACING!!
