
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 10 noviembre 2018 | 22:10
Con todos los elementos a flor de piel. El Baxi se vistió de día especial, vivió un atardecer de derroche emocional en el particular inicio de un nuevo ciclo. Al frente, Sandra Prieto y Ricardo Aldrey. Besos y abrazo fraternal para empezar un viaje hacia la primera victoria. Nada menos.
Más ánimo que nunca en un Baxi necesitado de estímulos. Al grito de equipo y con la respuesta desde la grada, que alentaba a base de que sí se podía y de que el espíritu del Uni tenía que aparecer. No era un desafío precisamente sencillo, pero las de A Malata lo intentaron con prácticamente todas las armas a su alcance.
Afán luchador desde el arranque ante un Embutidos Pajariel Bembibre que también precisaba de más revoluciones en los compases de estreno. Sin embargo, pronto se fue soltando los corsés. Aplausos desde el banquillo como en la mejor película; cada pequeño gran logro, una proeza.

Sandra Prieto y Ricardo Aldrey exhibieron el carácter que cualquiera puede presumir de ellos. Por experiencia, por talento. La titular, por delante de la barrera; el emblemático exjugador, en segundo plano y en su asiento en mayor medida.
Un duelo más allá de lo estrictamente deportivo en el cual el Baxi se fue encontrando con sonoras dificultades para retener el balón. Enfrente, un cuadro berciano que se iría escapando con relativa facilidad a partir del encadenamiento de triples y una Silva erigida en ametralladora desde lejos.
Cheslek, tenaz ante un aro que se resistió en los minutos inmediatos al pistoletazo, permitió esperanza pese a que el juego visitante no era frenado por el arbitraje. De ahí surgió parte de la impotencia que se dejó ver en el bando anfitrión. La suya, una actitud aparentemente guiada por la ceguera hacia lo ferrolano.

El 14-24 del primer cuarto vino sucedido por un más amplio 25-40 al descanso. Pese a una remontada paulatina en la reanudación, las lagunas aparecieron en el marco de la indefinición de los minutos decisivos. Un 46-57 al concluir el tercer segmento dejaba la batalla abierta de modo parcial, aunque con mucho por remar.
La mejor noticia vino por el retorno de Marina Delgado tras su lesión de pretemporada. Sería en dos fases, con un estreno en pista breve por molestias y un posterior regreso en mejores condiciones. La labor defensiva quedó desnuda por momentos, la efectividad pedía segundos y Bembibre no estaba dispuesto a dejar la caña lejos del río.
La jaula de grillos de A Malata puso el resto, aunque el último período quedó lejos de detalles útiles para deslumbrar. Armadas de fe, las azules se prepararon para confirmar una mejoría en el juego y lo cierto es que hubo sensaciones para pensar en positivo. Sin embargo, el tiempo pasa y el rompecabezas sigue sin ajustarse.

Escrutando sus propios brotes verdes y con talante firme, Sandra Prieto dejó clara su pizarra a falta de 07:30. Unidad e ideas claras, cero locuras. Trabajo de grupo. La consigna quedó marcada a fuego, pero no bastó. Tras un tiempo muerto a 02:05, se luchó. Con máxima emoción: 64-70 al término. Ojalá más segundos.
Con Fong como protagonista en el tramo central contra el Bembibre, el Baxi aspiró a plasmar otra línea a seguir. No le esperan semanas de fácil navegación tras seis derrotas en otras tantas jornadas. En el palco, Leopoldo Ibáñez pensaba en soledad. Más allá del resultado, ojalá la de este sábado haya sido una primera gran piedra.
(Fotos: Mero Barral© – 2018. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.)