Abran paso a O Parrulo

Imagen del O Parrulo-Rivas Futsal en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Imagen del O Parrulo-Rivas Futsal en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 18 marzo 2017 | 21:55

La fe mueve la montaña de O Parrulo. El equipo de Diego Ríos ha doblegado sin paliativos al Rivas Futsal, venciendo por un contundente 7-2 que eleva sus opciones de pugnar por el ascenso a la máxima categoría. Exhibición de dominio y de claro reflejo de la pizarra de Diego Ríos sobre el parqué ardiente de A Malata.

En una primavera incipiente, la grada volvía a rugir. Ritual habitual, aplausos más intensos cuanto más se necesitan y guiños desde el banquillo al incombustible Jacobo. Las primeras sonrisas. Al balón largo y mediante aproximaciones directas y efectivas, así abría el rival la contienda.

Sin exceso de fuerza, pero con consistencia, el contrincante lucía aspecto vigoroso. Una sentencia que acabaría dictando el electrónico. El propio Jacobo se hacía con la primera oportunidad tras el estreno visitante y el partido adquiría un ritmo frenético.

Imagen del O Parrulo-Rivas Futsal en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Imagen del O Parrulo-Rivas Futsal en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

En el vértigo, Chicha retaba al oponente. No hay miedo. El Rivas disparaba desviado, aunque sabía a qué se jugaba. Idas y venidas a velocidad endiablada. Los locales volvían atrás para reforzarse ante la presión de un visitante paulatinamente asentado y que retornaba a portería naval.

Rostros de quienes disfrutan, de un O Parrulo capaz de cualquier cosa. Isma, versátil frente al placaje, se probaba con una buena acción directa al muñeco. También a manos del portero otra recta del rival, sostenido en la elegancia y el físico de Dani Gómez.

Los de A Malata se topaban con una línea de cierre muy sólida y móvil; la réplica, el caracoleo de Jacobo para encontrar trazado definitivo. Sin embargo, hasta en el último milímetro costaba perforar la portería. Tras uno de tantos líos, Rubi no lograba concretar una casi evidente.

Imagen del O Parrulo-Rivas Futsal en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Imagen del O Parrulo-Rivas Futsal en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Todo se enredaba y O Parrulo abría otra vez hacia la zaga su esquema. Casi no tenía tiempo para pensar, casi se cantaba un gol de Rubi que no llegaba a ser. La presión, cada vez mayor ante meta del Rivas. Un gol de Jacobo en el 5 alumbraba la alegría como término a tanto esfuerzo.

Petróleo a partir de balón parado y el inicio del éxtasis. Acariciaba la ampliación del marcador justo a continuación, aumentaba su comodidad de forma exponencial. Diego Ríos, calma en la marejada, exigía amplitud a Chicha y admitía poco después que las cosas estaban saliendo bien.

Iba también en incremento la apertura visitante, se deducían más resquicios. Un tiro visitante, alto, marcaba la frágil vertiente ofensiva del contrincante, asediado sin remedio. La máxima se repetía, evitar líos desde la ventaja. El esférico se pasea y emerge el local al contraataque.

Imagen del O Parrulo-Rivas Futsal en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Imagen del O Parrulo-Rivas Futsal en A Malata (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Un festival al filo del descanso. Goles de la bota maestra de Zala en el 13, un contundente tanto de Íñigo al minuto siguiente para dar un golpe de estrategia y el 4-0 sin margen para pestañear, obra de Isma. Poco antes, la expulsión de Quique Hernando, primera de las dos visitantes, derivaba en nervios y notorias quejas ante el árbitro.

Ese factor parecía relajar al contrincante, pero nada más lejos de la realidad. A Rubi le pedía Ríos que se enseñase y el planteamiento ponía el acento en la defensa. Superioridad en manos blancas, ratificada en el carrusel de Jacobo y Diego Núñez en la reanudación.

Solamente un penalti y un gol en propia puerta se podría adjudicar el Rivas, escasísimo bagaje. La mentalidad de piña no frena a O Parrulo, que renace tras estrellarse, dispara de modo letal cuando acaba de equivocarse y desborda al apretar el agobio. Se gustan los ferrolanos, arrolladores por tierra y aire.

Relacionadas