Amir Ismail: «Sin un estado que reconozca la libertad de los palestinos no habrá paz»

Amir Ismail llegó a Galicia hace 43 años, persiguiendo su deseo de ser médico. Hoy su deseo es que los palestinos puedan vivir en paz
Amir Ismail, traumatólogo del Sergas y gazatí

ALICIA SEOANE | Viernes 24 de octubre de 2025 | 17:47

Es jueves y Amir Ismail está en quirófano hasta el medio día, quedamos en la cafetería del Parrulo hacia las dos de la tarde, donde Julio- el propietario- nos atiende encantado. Julio y Amir son amigos gracias a sus hijos que son compañeros de fútbol.

La vida en Gaza que Amir Ismail dejó atrás en 1983, era otra cosa, «Cuando salí de allí, lo que más deseaba era ser médico: lo logré. Mis padres hicieron un esfuerzo enorme para sacarme adelante; mi padre era carpintero y apenas teníamos dinero, pero siempre creyeron en mi ilusión por estudiar. Llegué a Madrid sin hablar español y con la incertidumbre de quien abandona su tierra en busca de una oportunidad».

Con esa mezcla de gratitud y nostalgia Amir Ismail, hoy médico traumatólogo del Sergas, nos cuenta su historia personal y la de su familia y su tierra Gaza, que atraviesa décadas de conflicto y desplazamiento. Su vida está marcada por lo que significa pertenecer a dos lugares: la tierra que le crió y el país que le dio una nueva familia.

Amir habla pausadamente, con la intensidad de quien vuelve una y otra vez a los recuerdos que aún duelen. Su relato no es solo biografía: es la crónica íntima de un profesional de la salud que convive con la sensación de tener a su familia atrapada en una realidad que él describe como una «vida imposible».

La ocupación y la vida cotidiana de Gaza antes del 7 de octubre 

La memoria de Amir incluye episodios de detenciones, controles y humillaciones que él vivió desde niño. Relata cómo era salir del colegio y que te retuvieran «por nada»: «Con 12 años me detuvieron al volver del colegio y me retuvieron todo el día. Eso era la vida bajo ocupación: controles, permisos, no tener ninguna libertad para viajar… para todo había una traba». Los viajes de vuelta cuando ha regresado a visitar a su familia no han sido más sencillos, «quieres ir a pasar nueve días, y te dejan retenido horas en un control. Te hacen la vida imposible, para que no vuelvas».

El 7 de octubre y el ‘genocidio justificado’

Sobre los hechos de 7 de octubre y lo que vino después, Amir expresa una mezcla de condena por la violencia y una lectura contextual: «No justifico el 7 de octubre —dice—, pero hay que entender el contexto de 16 años de bloqueo, de una población que vivía como rehén». El bloqueo es como una «olla a presión» que, en su opinión, explica el estallido de violencia, aunque insiste en que eso no legitima el sufrimiento de civiles.

Sobre la respuesta militar que vino a posteriori, se muestra contundente, «la acción israelí no tiene justificación cuando golpea a hospitales, escuelas y población civil. Decir que es autodefensa y al mismo tiempo destruir hospitales y matar niños no tiene nombre», afirma. Para Amir, lo sucedido en Gaza ya no se puede llamar solo guerra: «Es un genocidio —dice—, porque la diferencia entre un ejército y una población civil desarmada es abismal». 

La Comunidad internacional y la complicidad occidental

Amir responsabiliza además a la comunidad internacional por lo que considera complicidad —política y material— con las acciones sobre Gaza: «Estados Unidos, la Unión Europea y muchos gobiernos han sido cómplices por su inacción o por el suministro de armas», señala.

Amir reconoce que hubo gestos simbólicos por parte de España pero los considera insuficientes frente a la magnitud del sufrimiento y la destrucción. Además de ambiguos, «mientras se reconocía el Estado Palestino, y se seguía proporcionando armas a Israel».

Pérdidas y heridas

Aunque las calles están llenas de personas que se vuelcan en favor de Palestina, vivirlo en primera persona cambia el dolor ante lo que acontece. En el caso de Amir, su propia familia está siendo afectada, «ha quedado todo aniquilado, los hospitales están destruidos, no hay apenas medicamentos y los pacientes no pueden recibir las intervenciones que necesitan».

Una parte de su familia, se salvó de una explosión, cuando un misil penetró en el estómago de su sobrino de 10 años, «el misil no explotó, y esto salvó al resto de la familia que estaban en la habitación». El día a día de Gaza es un relato del horror: «no hay agua potable, son todo ruinas y no hay forma de acceder a la comida».

La desmemoria histórica 

Amir echa la vista atrás y conecta su experiencia con una reflexión histórica: la situación de Palestina es trágica desde el inicio del estado de Israel. Así, recuerda la partición de 1948, la guerra de 1967 y cómo, en su lectura, el proyecto sionista ha buscado cambiar la demografía palestina, sin que la ONU ni ningún organismo internacional haga nada para impedirlo.

Hace además una distinción entre judaísmo y sionismo, subrayando que muchos judíos tampoco apoyan las políticas del Estado de Israel. «No confundamos el judaísmo con el sionismo», afirma. Recordando los dos diputados que durante el show televisado del plan de paz de Trump en el parlamento israelí, se levantaron contra Netanyahu en favor de los palestinos.

La escenificación de la paz

Para que de verdad exista ‘paz en Oriente Medio’-como decía la campaña Trumpista-, es necesario el reconocimiento del Estado palestino, pero además incide en que «es imprescindible que haya respeto por los derechos humanos y se haga justicia. No puede ser un reconocimiento vacío. Los palestinos tienen que tener derechos como cualquier otro ciudadano, tienen que poder moverse, viajar, acceder a una vida en condiciones dignas, estudiar, formarse…».

Amir Ismail insiste en que se permita la entrada de ayuda humanitaria, y maquinaria pesada para retirar escombros y añade, «es importante que vuelva a haber presencia de periodistas independientes para que el mundo vea la magnitud de la catástrofe».

No somos conscientes de lo que ha sucedido, porque « han matado a 250 periodistas cubriendo lo que sucedía». Amir recalca que defender la libertad de prensa no es importante ni democrático cuando se trata de Palestina. «Los valores democráticos, solo son tenidos en cuenta para una parte del mundo. Lo que sucede en Palestina no cuenta».

Desde su consulta en España, Amir sigue reconstruyendo huesos y tratando heridas, mientras desea con la misma fuerza que las heridas de su pueblo vean pronto su fin.

 

Relacionadas