ALICIA SEOANE | Lunes 25 de agosto de 2025 | 8:30
Cada verano la villa aresana viaja a su pasado de la mano de la iniciativa del Ares Indiano, un momento del año para recordar a todos los migrantes que un día se embarcaron rumbo a Cuba. Ares se recubre de banderas cubanas, de son y habaneras, y de su población entregada a caracterizarse tal y como recuerdan las imágenes de los años 20: Vestidos blancos, collares de perlas, borsalinos y turbantes de colores desfilan por el paseo, como si viajar en el tiempo fuese posible durante un fin de semana.
Pero el evento se hace cada vez más extenso, conciertos, charlas y conferencias, mercadillo de puestos y showcookings, convierten la villa en un foco atractivo para aresanos y visitantes.
En las tiendas algunas reconvertidas en muestrarios de vestuario de época, sus regentes comparten recuerdos con quienes se acercan a escuchar las historias que esconden las vestimentas y complementos. Una historia tejida entre cartas y postales que los aresanos migrados enviaban desde la Habana, y que hoy se han convertido en una reliquia histórica de la villa.
Este año hemos vuelto con la cámara a retratar a algunas de las personas que han paseado ante el objetivo, dejándonos una instantánea de lo que ha sido esta edición: un fin de semana intergeneracional, donde desde los abuelos hasta los nietos y nietas, han salido a la calle derrochando imaginación y ganas de viajar desde Ares a Cuba y viceversa.