Beni Gym, treinta años promoviendo el deporte sin anabolizantes

En Beni Gym no hay promesas imposibles, «Sin esteroides ni anabolizantes»
Beni Gym Gimnasio Xuvia_-8

ALICIA SEOANE | Viernes 10 octubre de 2025 | 13:00

Beni Gym es un gimnasio familiar que sobrevive a las bandazos de las tendencias en el mundo del deporte, tras casi tres décadas desafiando modas y promesas de musculatura rápida. Beni Gym no nació solo como un espacio de entrenamiento, sino como un homenaje. Detrás de su nombre hay una historia de amistad, pérdida y compromiso con una forma de entender el deporte que va más allá del músculo.

A finales de los años 90, Vicente Sueiras (uno de los socios del gimnasio) trabajaba como monitor en un gimnasio local. Allí coincidió con Juan Iglesias, uno de sus alumnos más constantes. «Entrenábamos juntos», recuerdan. Vicente tenía previsto abrir su propio gimnasio junto a un joven compañero muy querido en el mundo del deporte: Beni, un chico entusiasta, apenas veinteañero, que falleció trágicamente en un accidente de moto con solo 24 años.

«Era muy conocido, todo el mundo le apreciaba», rememoran. En su memoria, cuando finalmente Vicente y Juan decidieron abrir su propio centro, lo llamaron Beni Gym. «Fue nuestra forma de tenerlo siempre presente», explican.

En el año 97 su gimnasio se convirtió en uno de los primeros de la zona, cuando el concepto de entrenamiento aún estaba lejos de las tendencias actuales. Desde entonces, más de 500 personas pasan cada año por sus instalaciones, y unas 120 participan en programas personalizados de entrenamiento.

Un gimnasio familiar, sin modas ni atajos

«Somos un gimnasio familiar, no seguimos modas», repite Tamara López ( entrenadora y responsable del Beni Gym), con la convicción de quien lleva casi 30 años viendo cómo el sector cambia de cara. Mientras otros centros abrazan lo efímero —del crossfit al bodypump de temporada— ellos se mantienen fieles a una línea basada en la ciencia y en los hábitos saludables. «El camino fácil es vender modas, pero nosotros preferimos la constancia. No buscamos resultados rápidos, sino procesos adaptados al cuerpo de cada persona».

En Beni Gym no hay anabolizantes ni promesas imposibles. «Sin esteroides ni anabolizantes», bromean. En tiempos de influencers hipermusculados y filtros de Instagram, su mensaje suena a contracultura: «Vivimos en una era de la imagen. La gente quiere resultados inmediatos, pero la salud y el bienestar son procesos lentos y personales».

Más que máquinas: cuerpo, mente y salud

El gimnasio ofrece una amplia variedad de actividades: pilates, powerpump, spinning o entrenamiento funcional, además de programas personalizados que se adaptan al ritmo y estilo de vida de cada usuario. «No todo es levantar pesas», insiste Juan. «Intentamos que la gente incorpore el deporte como parte de su vida, no como un castigo o una moda pasajera».

Pero lo que realmente distingue a Beni Gym es su enfoque integral de la salud. En sus instalaciones conviven el entrenamiento físico, la dietética, el quiro-masaje, la estética y hasta un gabinete de psicoterapia. «Mucha gente viene con ansiedad, estrés o falta de autoestima», explica Vicente. «El ejercicio físico puede ayudar muchísimo, pero a veces hace falta un acompañamiento más profundo».

La psicoterapeuta Andrea, colaboradora habitual, trabaja con ellos en un programa llamado «Volver a nosotras», un grupo de acompañamiento y autocuidado para mujeres que busca generar hábitos saludables desde el respeto al propio cuerpo. «No vendemos pastillas ni soluciones mágicas», subrayan. «Hablamos de tiempo, de escucha y de procesos reales».

Belleza y bienestar sin artificios

Dentro de su propuesta de bienestar integral, Beni Gym también cuenta con servicios de presoterapia, depilación láser, solárium con colágeno y fototerapia, todos orientados a mejorar el bienestar físico sin recurrir a tratamientos invasivos. «El solárium con colágeno, por ejemplo, ayuda a muchas personas con dolores musculares o articulares», cuentan. «Aquí todo está enfocado en sentirse mejor, no en competir con nadie».

Contra la era del dopaje: la salud como resistencia

Vicente y Juan no ocultan su preocupación por la creciente normalización del uso de esteroides y anabolizantes en los gimnasios. «Cuando empezamos, creíamos que con el tiempo la gente dejaría de ciclarse. Pensábamos que era un problema de falta de información. Pero ha ocurrido justo lo contrario: cada vez hay más», lamentan.

Explican que muchas de estas sustancias son tratamientos médicos que alteran el equilibrio hormonal del cuerpo. «Estás metiendo hormonas masculinas en mujeres y femeninas en hombres», advierte Juan. «Son medicamentos para el cáncer o problemas cardíacos, no suplementos deportivos. Pueden provocar daños renales, hepáticos, cardíacos… y aun así la gente lo hace por la imagen».

Su defensa del entrenamiento natural y de la salud real les ha costado clientes. «Hemos perdido gente por decir la verdad», explica Tamara. «Pero prefierimos eso antes que engañar. No todo el mundo puede alcanzar ciertos cuerpos de forma natural, y eso hay que asumirlo».

Después de casi tres décadas, Beni Gym sigue siendo un gimansio que se mantiene en una filosofía deportiva dentro de un sector dominado por la prisa y la apariencia. «Vamos a contracorriente», dicen. «Pero esa es nuestra fuerza».

Lo que comenzó como un homenaje a un amigo se ha convertido en un espacio deportivo donde cada entrenamiento es también una forma de recordar que el cuerpo no es una máquina que se fuerza, sino un lugar que se cuida.

«No vendemos cuerpos perfectos, vendemos salud» resumen. Y en esa simple frase se resume toda la filosofía de Beni Gym: una historia de amistad, deporte y resistencia física ante las modas rápidas.