Cafés Artabria es una empresa nacida en Ferrol que, en apenas unos años, ha conseguido hacerse un hueco dentro y fuera de España. Pero, según su fundadora, Laura Periscal, el verdadero motor del crecimiento no está únicamente en sus productos, premiados en varias ocasiones a nivel europeo, sino en una forma distinta de entender la distribución. Una palabra que, reconoce, sigue despertando desconfianza en España: multinivel.
«En nuestro país existe mucho desconocimiento. Hay empresas que utilizan esta palabra sin cumplir la ley y eso perjudica a quienes sí trabajamos dentro de la legalidad», explica. Periscal hace una distinción clara entre las empresas de venta directa reguladas y los sistemas piramidales que, periódicamente, protagonizan titulares por estafas o fraudes.
«Nosotros estamos regulados por la Ley 7/1996 y cumplimos todos los requisitos legales. Fabricamos nuestros propios productos y utilizamos un sistema de distribución diferente al de las grandes superficies. En lugar de vender en supermercados, trabajamos con distribuidores independientes».
Un modelo basado en vender y en crear oportunidades
La filosofía de Cafés Artabria es sencilla: cualquier persona puede vender los productos y obtener ingresos por esas ventas. Pero el modelo va un paso más allá. Los distribuidores también pueden formar equipos comerciales y recibir una compensación por el volumen de negocio generado por esos equipos, siempre dentro de un sistema regulado y transparente. «No solo puedes ofrecer un producto. También puedes ofrecer una oportunidad laboral a alguien que está en paro, que necesita ingresos extra o que quiere emprender desde casa.»
Según explica Periscal, la empresa devuelve el 94,5 % de su facturación bruta a la red de distribuidores mediante un plan de compensación basado tanto en las ventas individuales como en la creación y formación de equipos. «Somos una sociedad limitada, pero muchas veces funcionamos más como una cooperativa».

Redes sociales y crecimiento económico
Si hace unos años este tipo de negocios se asociaba a reuniones en domicilios o al tradicional ‘tupperware’, hoy buena parte del crecimiento llega desde las redes sociales. Especialmente desde TikTok, ahí está el caso de Raquel, en Palma de Mallorca. No tenía experiencia previa en venta directa. Empezó compartiendo cómo utilizaba los productos y explicando su experiencia personal. Hoy factura entre 8.000 y 10.000 euros mensuales.
Otro ejemplo es Jessica, una malagueña de poco más de treinta años y madre de cuatro hijos, trabajaba limpiando portales y compaginaba ese empleo con otro en una óptica, ahora desarrolla su actividad desde casa. Según los datos aportados por la empresa, durante 2025 alcanzó unos ingresos cercanos a los 242.000 euros, combinando ventas realizadas a través de TikTok con las comisiones derivadas del trabajo de su equipo comercial.
@jessilamalaguena
También está el caso de una distribuidora de Bilbao, de 56 años, que comenzó cobrando una prestación por desempleo. Dos meses después tuvo que darse de alta como autónoma al superar los 5.000 euros mensuales en ingresos. Todas estas historias que, para Laura Periscal, representan el verdadero éxito del proyecto. «Lo que más ilusión me hace no es vender más café. Es ver cómo personas que pensaban que nunca iban a cambiar su situación económica descubren que sí podían hacerlo».
La importancia de diferenciar un multinivel legal de una pirámide
Precisamente porque el término multinivel suele generar recelo, la empresaria insiste en explicar qué diferencia existe entre un sistema regulado y una organización fraudulenta. Para Periscal, hay varias señales que cualquier persona debería comprobar antes de incorporarse a una empresa de venta directa:
- Que esté registrada en España y opere conforme a la legislación española.
- Que los productos dispongan de los registros sanitarios correspondientes cuando sean necesarios.
- Que las operaciones se realicen en euros.
- Que la empresa emita facturas.
- Que anime a los distribuidores a regularizar su actividad cuando alcanzan un volumen de negocio suficiente.
«Si una empresa vende en dólares, no entrega factura o no tiene registros sanitarios, lo primero que hay que hacer es desconfiar.» Desde Cafés Artabria aseguran que dedican buena parte de la formación inicial precisamente a explicar estos aspectos legales y fiscales. «Queremos que quien trabaja con nosotros esté protegido, cotice y pueda justificar sus ingresos para poder vivir tranquilamente cualquier otro trabajador».
Una red formada, sobre todo, por mujeres
Aunque cualquier persona puede incorporarse al proyecto, la realidad es que alrededor del 97 % de la red está formada por mujeres. Muchas encuentran en este sistema una forma de generar ingresos sin abandonar otras responsabilidades familiares. Algunas venden. Otras prefieren formar equipos. Cada una marca su propio ritmo. «Hay mujeres que solo quieren un complemento económico y otras que convierten esto en su profesión. Aquí el techo se lo pone cada una».
Actualmente la empresa cuenta con más de 200 distribuidoras, la inmensa mayoría en España, aunque ya dispone de presencia en países como Portugal, Francia, Italia, Reino Unido, Suiza o Liechtenstein, dentro de una estrategia de expansión europea que continuará durante los próximos meses.
Un crecimiento apoyado también en el producto
Si el modelo comercial explica parte del éxito, Laura Periscal insiste en que nada funcionaría sin un producto competitivo.«Si el producto no repite, el negocio no se sostiene». El café continúa siendo uno de los grandes pilares de la compañía, aunque reconoce que el crecimiento más fuerte durante este último año lo está protagonizando su endulzante de caña de azúcar sin azúcar, seguido por el café funcional y el ChocoSlender, además de su línea de colágeno enriquecido con glucosamina y condroitina.
Un catálogo que le ha valido varios reconocimientos internacionales como el premio a la Excelencia de SECOT y Fundación Repsol y distintos galardones europeos al mejor producto nutracéutico.
Personas antes que cifras
Mientras la empresa continúa abriendo mercado en Europa, Laura Periscal prefiere medir el éxito de otra forma. No habla primero de facturación. Habla de historias, de la mujer que salió del desempleo, de quien pudo ahorrar por primera vez en su vida. De la madre que dejó dos trabajos para poder pasar más tiempo con sus hijos. «Al final, el café es el punto de partida. Lo verdaderamente importante es comprobar que detrás de cada taza puede haber una oportunidad para cambiar una vida».
