FERROL360 | Viernes 24 de octubre de 2025 | 19:33
Como cada octubre, el cambio de hora vuelve a nuestras vidas para romper rutinas y lanzarnos las mismas preguntas de siempre: ¿Se atrasa o se adelanta el reloj? ¿Dormimos una hora más o menos? ¿Amanece antes o anochece más pronto?
El último fin de semana de octubre toca ajustar los relojes y, este 2025, el cambio llegará en la madrugada del sábado 25 al domingo 26.
La respuesta es clara: a las 03:00 serán las 02:00, por lo que dormiremos una hora más. De este modo, el domingo 26 de octubre tendrá oficialmente 25 horas.
Pero tranquilidad: en la era digital muchos dispositivos realizan el cambio de forma automática.
Los teléfonos móviles, ordenadores, tabletas y televisores inteligentes (Smart TV) ajustarán la hora sin intervención manual, al estar conectados a internet.
Sin embargo, será necesario cambiar manualmente los relojes analógicos o digitales que no estén sincronizados en red, como los despertadores tradicionales o los relojes de pared.
Pero, ¿Por qué cambiamos la hora?
En España, cada año se adelantan o retrasan los relojes una hora, una práctica que se remonta a 1918, cuando se implantó por primera vez para ahorrar energía durante la Primera Guerra Mundial.
En 1940, el régimen de Francisco Franco decidió adelantar una hora el huso horario para alinearse con Alemania, una decisión política que aún se mantiene.
Por eso, aunque geográficamente España debería compartir horario con Portugal o el Reino Unido, seguimos una hora por delante.
Este desfase horario influye directamente en las costumbres diarias: en España se come más tarde, se cena pasadas las nueve y se duerme menos horas que en la mayoría de países europeos.
Algunos expertos sostienen que, si España mantuviera el horario de invierno (UTC+0) todo el año, viviría más alineada con su hora natural: amanecería antes y también anochecería más temprano.
El debate está servido
Desde 1981, la Unión Europea regula los cambios de hora que se realizan en marzo y octubre, aunque en los últimos años numerosos estudios científicos han puesto en duda su utilidad.
El ahorro energético es mínimo y los expertos advierten de que puede afectar al sueño, la productividad y el bienestar.
En 2018, el Parlamento Europeo propuso eliminar esta práctica, pero los países miembros aún no han llegado a un acuerdo sobre qué horario mantener.
Dormimos una hora más, sí, pero las tardes se acortan: bienvenido, horario de invierno.
Hasta marzo, tocará convivir con anocheceres tempranos. El debate europeo sobre el cambio de hora sigue abierto pero, mientras tanto, España mantiene la norma y este sábado a las 3:00… serán las 2:00.