
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | As Somozas | Sábado 19 diciembre 2015 | 20:28
Podía optar entre el turrón duro si recibía un severo correctivo o el más dulce mazapán si rozaba la gloria. El Somozas tiró de efectividad y se hizo merecedor de una alegre despedida del 2015. Lo hizo, además, ante su afición. Goleada, 3-0, ante un complicado rival, un Real Valladolid B que no dejó de meter miedo en ningún instante.
Sin embargo, no todo fueron sonrisas. Los locales se quedaron sin su referencia atacante, Mario Barco, ya en el minuto inicial. La entrada de Quique Cubas no supuso descuidos en ninguna de las líneas, pese a la que prematura salida del jugador por esguince de tobillo pudiese inclinar la balanza por desánimo.
Acercamientos tímidos a ambas áreas marcaron el arranque. De hecho, tardó en deshacerse el reparto de ocasiones y no fue sencillo explorar vías de agua en el contrincante. La jerarquía de Joseba Beitia volvió a ganar enteros, como también la templanza de Mateo Garcías.

Stili recuperó para su once a Serge Leuko. El camerunés, ya repuesto de sus molestias físicas, fue un seguro en la retaguardia ante la ausencia de Juanmi Heredero. Otro tanto se puede indicar en torno a Adrián Hernández Montoro, consolidado en la alineación. Ha sabido aprovechar su oportunidad y regala solvencia al equipo.
A cambio, Antón de Vicente redundó en su labor coordinadora, intentando abarcar varios palos para luego centrarse en un fin principal. Pablo Antas se expuso sin pudor ante la coraza pucelana, rotunda en defensa. Los vallisoletanos pocos apuros hacían pasar a los del Alcalde Manuel Candocia cerca de la meta defendida por Javier Mandaluniz.
Arriesgó esta vez el Somozas en defensa con el paso de los minutos. Antonio López tuvo que recurrir a la veteranía, que es un grado, y aplicarse en el uno contra uno ante ciertas incursiones visitantes. Los castellanos pretendían atrapar a Pablo Antas durante su conocido caracoleo, pero el capitán tenía la clave.

Tarde de muchísimo viento, lluvia por doquier y progresivo oscurecimiento. Las ideas no se nublaron en una sesión en la que Joseba Beitia también situó toda la carne en el asador. Ávido de nuevas experiencias, se decidió por una rapidez mayor a la ya habitual en él y salió airoso del periplo.
Pablo Antas pensó sus acciones y enlazó correctamente con Adrián Hernández, que presentó amplitud de registros. El potencial físico de Juan Rodríguez sirvió de mucho, especialmente en el primer tiempo, cuando el Promesas aspiraba a acorralar al Somozas, con buena parte de su munición abocada a defender a Mandaluniz.
Hasta en los instantes en que el grupo parecía borroso, se encontraba solución. El primer gol lo demostró, ya que apareció cuando el juego se enmarañaba. Pablo Antas resuelve sin discusión una acción trazada por David Añón, sortea a los foráneos y remata tras un excelente control.

Otro tanto haría en el segundo período Quique Cubas, que también ratifica su adaptación a las exigencias de cada duelo y que presumió de velocidad a la carrera y capacidad de lucha. Digno de mención, ya que en los primeros 45 estuvo más tapado por el Valladolid B.
Hasta se sumó Serge Leuko a las intenciones ofensivas, aunque finalmente regresaría a la caseta. Ni siquiera esbozar un penalti le benefició al conjunto de Pucela, casi se reía el trencilla. Añón redondeó cuando arreciaba. Ineficaces en el disparo, con balones desviados, se vinieron arriba, pero el Somozas tenía el prestigio de su lado.
FICHA TÉCNICA
Somozas: Javier Mandaluniz, Adrián Hernández Montoro, Serge Leuko (Marcos Remeseiro en el 53), Juan Rodríguez Martínez, Antonio López Ameijenda, Mateo Garcías, David Añón, Antón de Vicente, Mario Barco (Quique Cubas en el 4), Joseba Beitia (Pau Senent en el 78) y Pablo Antas
Real Valladolid B: Julio, Debe, Royo, Arroyo, Casado, Anuar, Adri, Mario (Chino en el 35), Vega (Juan en el 63), Jose y Toni
Goles: 1-0, Pablo Antas, minuto 26; 2-0, Quique Cubas, minuto 56; 3-0, David Añón, minuto 76
Árbitro: Hugo José López Puerta (Comunidad de Madrid), que ha amonestado a los locales David Añón, Juan Rodríguez Martínez y Pablo Antas y a los visitantes Mario y Anuar
Incidencias: Alcalde Manuel Candocia, 300 espectadores; se guardó un minuto de silencio por la muerte del presidente del Real Murcia