
RAÚL SALGADO | Ferrol | Lunes 9 abril 2018 | 21:55
Impacto y pesar en Ferrol por el fallecimiento este lunes de Isidro Silveira Rey, conocido como Chino. Heredero del legado de su padre en los ámbitos empresarial y deportivo, el cáncer ha podido con un hombre fuerte en lo mental y en el aspecto físico. Jugador en equipos de la comarca, recogió el testigo de Isidro Silveira Cameselle en el Racing tras su muerte.
Estaba a punto de despedirse el 2016; un año antes, era su madre, Elina Rey Valiño, la que también se marchaba prematuramente. No ha pasado ni un año y medio desde el óbito del mayor valedor del casi centenario club en las dos últimas décadas.
La juventud de Silveira Rey agranda el alcance de la noticia. Respetado, querido y admirado en su ciudad, en sus 43 años tuvo tiempo a ser presidente de la patronal de los empresarios de la comarca, Cofer, como estandarte del negocio familiar, vinculado con papel protagonista al tejido auxiliar de los astilleros.
Padre de dos hijas, el funeral de despedida se celebrará a las 18:00 horas de este martes en la concatedral de San Julián. Síntoma de que deja huella, los mensajes de condolencia le han erigido en tendencia en Twitter a lo largo de la tarde de este lunes.

Desde exjugadores de etapas recientes a otros de años atrás, ahora entrenadores, como Unai Emery. Las reacciones proceden de un amplio abanico de ámbitos, del empresarial al político. Y de multitud de clubes e instituciones del balompié. Las redes sociales también han permitido sacar del cajón aquellas fotografías de su incursión en escuadras como O Parrulo.
No le tocó lidiar en A Malata con el pasaje más glorioso de su historia. Hizo frente con el talante que le definió como empresario a los vaivenes del equipo y quiso mantener un espíritu apegado a sus trabajadores, tanto en el vestuario de la planta baja como en las oficinas de la alta, que aprendió de su progenitor.
Ese boceto de su personalidad coincide con el trazado por el propio Racing horas después de trascender su muerte. Hace referencia a un trabajador incansable, luchador y gran hombre. Dotado de personalidad propia, el mensaje de apego a unos colores será guardado ahora con celo por sus hermanos Jorge y Borja en época de cambios en el estadio.
En una ciudad pequeña y que quieren hacer diminuta, muchas veces sus propios oriundos, Chino Silveira no dejó indiferente. Tenía claras sus prioridades. En lo futbolístico, desde luego, es un eslabón de relieve en una cadena entregada a la localidad en que se desarrollaron personal y profesionalmente. No estamos sobrados de gente de esta casta. Descanse en paz.