ALICIA SEOANE | Lunes 16 de marzo de 2026 | 11:42
La artista ferrolana Pamen Pereira ha presentado en la feria ARCOmadrid una obra profundamente ligada al paisaje gallego: ‘Wu Wei. Actividad sin acción’, una escultura creada a partir de una gran rama de toxo recogida en el entorno de Covas.
La pieza, fundida en bronce y presentada por la galería valenciana Set Espai D’art , mide 124 x 110 x 66 centímetros y nace de un proceso largo y casi contemplativo. La rama original permaneció años secándose en el taller de la artista en Covas, apoyada entre el suelo y la pared, en una posición invertida que terminó definiendo su forma final.
Para Pereira, ese tiempo de espera fue esencial. Según explica la propia artista, la rama «fue testimonio inmóvil en mi taller durante años, descansando con dignidad y elegancia».

Un símbolo del paisaje gallego
La obra parte de un elemento profundamente cotidiano en nuestro paisaje: el toxo (Ulex europaeus), una planta salvaje que forma parte inseparable de nuestro monte. Con sus espinas y sus flores amarillas que cubren los montes en primavera, el toxo nos ha acompañado durante siglos. Pero además de su presencia visual, cumple también una función esencial en la naturaleza.
Esta planta tiene la capacidad de fijar nitrógeno del aire y enriquecer la tierra, actuando como fertilizante natural en los suelos de las montañas. Para Pereira, el toxo no es solo un elemento botánico, sino una presencia vital. «Está vinculado a todas las etapas de mi vida», señala.
De la contemplación a la escultura
La pieza parte de una observación paciente. Durante años, la rama permaneció en el estudio de la artista, secándose lentamente hasta adquirir una posición estable, casi escultórica. Ese proceso natural acabó convirtiéndose en el corazón conceptual de la obra.
«Lamserenidad de su estructura y su asentamiento em el suelo, que le da un tiempo nos enseña a vivir y morir sin drama con integridad», reflexiona la artista.
El título de la obra, Wu Wei, procede de la filosofía taoísta y hace referencia a la idea de «actividad sin acción», un estado en el que las cosas suceden de forma natural, sin forzarlas. En la rama, aparentemente simple, Pereira encuentra múltiples lecturas: paisaje, montaña, árbol invertido o estructura vegetal.
« En la imagen serena de esta rama, a pesar de sus potentes espinas, hay paisaje, montaña, y muchas cosas en equilibrio».
Del vegetal al bronce
Para consolidar esa imagen efímera y preservar su presencia, la obra fue finalmente fundida en bronce.El proceso contó con la colaboración del fundidor Jaume Espí, con quien la artista experimentó diferentes técnicas para trasladar al metal la delicadeza de la estructura vegetal.
El resultado, explica Pereira, es «una joya de grandes dimensiones», una pieza que mantiene la fragilidad visual de la rama original, pero transformada en una escultura permanente. Aunque incluso esa permanencia es relativa.
La artista recuerda que toda obra habla, en el fondo, de la impermanencia, hasta el punto de que la pieza podría entenderse como una «vanitas», una reflexión sobre el paso del tiempo.
Lo local en el corazón del arte contemporáneo
La obra también reivindica la fuerza de lo cercano. Un elemento tan común como una rama de toxo recogida en los montes de Covas termina ocupando un espacio en una de las ferias de arte contemporáneo más importantes del mundo.
Desde el paisaje de Covas hasta el pabellón de IFEMA Madrid, la pieza conecta lo local con el circuito internacional del arte. En ese gesto hay también una forma de reivindicar la mirada sobre el territorio.
Como demuestra Wu Wei, incluso el elemento más humilde del paisaje puede contener una enorme potencia estética y simbólica.