Galicia vivirá en las próximas horas uno de los cambios meteorológicos más abruptos del año, con un descenso de temperaturas que oscilará entre los 11 y los 16 grados en apenas un día. Lo que este viernes se presenta como una jornada casi veraniega, con terrazas llenas, playas concurridas y valores cercanos a los 30 grados en el valle del Miño, dará paso a un ambiente plenamente invernal durante el fin de semana.
El contraste será especialmente notable el sábado, cuando se produzca el desplome térmico más acusado. En apenas 24 horas, ciudades como Ourense pasarán de los 30 grados previstos para el viernes a tan solo 14 el sábado. En Santiago, el descenso será igualmente drástico, de 27 a 11 grados. Vigo experimentará una caída similar, de 27 a 11, mientras que en la zona de Ferrolterra los termómetros sufrirán descensos de unos 10 grados.
El delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Galicia, Francisco Infante, resta excepcionalidad al fenómeno en términos generales, aunque sí matiza el contexto actual: «Es un descenso de temperaturas importante, pero no es excepcional. En primavera, son habituales estas oscilaciones. Lo que sí es excepcional son las temperaturas tan altas de estos días en el mes de abril».
El mapa meteorológico refleja con claridad esta montaña rusa térmica. Galicia ha pasado de registrar una anomalía positiva de hasta +10 grados respecto a la media habitual para estas fechas, a prepararse para un escenario completamente opuesto.
Este episodio responde a un patrón típico de la primavera gallega: el choque entre una masa de aire tropical continental, cálida y seca, y la irrupción de una masa de aire polar marítima, fría y húmeda. Un auténtico ‘latigazo meteorológico’ que, en esta ocasión, se presenta con especial intensidad.
La entrada de aire frío y bajas presiones desde el Atlántico cortará de raíz el episodio cálido, provocando un giro radical en las condiciones atmosféricas. De cara al domingo, incluso se espera la aparición de nieve en cotas que podrían situarse en torno a los 1.100 metros.
Además del descenso térmico, la inestabilidad traerá consigo nubosidad y precipitaciones débiles, especialmente en el norte de las provincias de A Coruña según avanza la Aemet. Un panorama que obligará a muchos hogares gallegos a recuperar la calefacción apenas unos días después de haber disfrutado de un anticipo del verano.
