FERROL360 | Jueves 16 de abril 2020 | 12:01
En torno al 25 de marzo se detectó el primer contagio en el Centro de Atención de Minusválidos de Ferrol (CAMF). Una cuidadora que, según algunos de sus compañeros, había estado fuera de la comunidad visitando a un familiar. La situación se llevó, dice la plantilla, con «imprudencia y desconsideración», sin adoptarse las medidas de contención oportunas.
Advierten que no se tomaron en este momento las precauciones necesarias para evitar el brote y en días posteriores otros cuatro trabajadores presentaban sintomatología de coronavirus. «Blindaron los turnos y vino personal del centro de Bergondo que se tuvo que cerrar por la pandemia, pero no tuvimos ni EPIs ni se nos había hecho prueba alguna», denuncian.
No fue hasta el pasado día 7 de abril cuando el material empezó a llegar a cuentagotas, como las pantallas donadas que se distribuyeron. El comité de empresa ya había solicitado al Sergas unos días antes que facilitasen a la plantilla del CAMF «a realización dos test precisos para facer unha deteción rápida dos novos casos e deste xeito aplicar as medidas pertinentes con inmediatez e eficacia, cuestión que non se está facilitando ate este momento».
El centro, con una capacidad para 110 residentes y 10 plazas de día, no es dependiente de la Xunta de Galicia sino del IMSERSO, pero se han sentido completamente abandonados durante este tiempo por parte de las administraciones: «No teníamos equipos de protección y ni siquiera la certeza de que no estábamos contagiados para poder atender a los residentes como merecen y tomar precauciones en nuestros hogares», lamenta una de sus trabajadoras.
Una planta para aislados
No fue hasta el día 9 cuando empezaron a realizar los test del COVID-19 primeramente a la plantilla y después a los residentes. Con 7 trabajadores afectados por el momento y un residente también positivo, aunque asintomático, todas las precauciones son pocas para un centro en el que más del 60 % de los usuarios padece de enfermedades respiratorias y otras patologías de riesgo.
Esta misma semana han empezado a habilitar una planta para alojar a los residentes que den positivo en las pruebas. De momento solo consta uno a falta de los resultados de las pruebas realizadas hace días. Los trabajadores agradecen las medidas de contención que se están tomando, pero insisten en que han llegado tarde «y podrían haberse evitado contagios si hubiese más transparencia y determinación cuando se constató el primero de los positivos».