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El caso de Matilde Muñoz avanza con la búsqueda de su móvil

El dispositivo podría ser clave en el caso ya que sus allegados sospechan que los últimos mensajes enviados desde él no fueron escritos por la ferrolana

FERROL360 | Jueves 28 de agosto de 2025 | 11:24

La investigación sobre la desaparición de Matilde Muñoz, ferrolana de 72 años, da un paso adelante en la isla indonesia de Lombok. La mujer, de la que no se sabe nada desde el 1 de julio, dejó tras de sí un rastro inquietante después de que varias de sus pertenencias fueron encontradas esta semana en un vertedero cercano al hotel Bumi Aditya, en Senggigi, donde se hospedaba.

El hallazgo ha llevado a la policía local, con apoyo de Interpol y de la embajada española en Yakarta, a autorizar el rastreo de la geolocalización de su teléfono móvil, que continúa sin aparecer, junto con su pasaporte y dos tarjetas de crédito. Para sus allegados, este dispositivo puede ser la clave, ya que sospechan que los últimos mensajes que recibieron no fueron escritos por ella. La presión ejercida por sus seres queridos en España ha resultado decisiva, después de que las autoridades indonesias rechazasen inicialmente esta medida alegando motivos de privacidad.

El móvil podría aclarar los movimientos de Matilde y revelar si hubo terceras personas implicadas. Lo último que se sabe con certeza es que el 1 de julio escribió a su amiga alemana Britta para contarle que había adquirido un billete de Bali a Bangkok con fecha 24 de ese mes. Sin embargo, días después, la encargada del hotel mostró a la policía mensajes de WhatsApp supuestamente enviados por Matilde el 6 de julio, en los que afirmaba encontrarse en Laos. Su familia descarta tajantemente que fueran escritos por ella, ya que los textos presentaban errores impropios de su nivel de inglés y expresiones que no se correspondían con su manera habitual de comunicarse.

Las versiones contradictorias del hotel han aumentado las sospechas. Los trabajadores tardaron semanas en mostrar la habitación a los agentes y, en un primer momento, enseñaron una estancia equivocada. Más tarde aseguraron que en el cuarto de Matilde no había televisor, aunque sus allegados disponen de una fotografía tomada por ella en la que se aprecia uno. A ello se suma que devolvieron antes de tiempo la moto que tenía alquilada y que, según la familia, la habitación fue hallada abierta, pese a que ella solía cerrarla siempre con candado.

Entre las pertenencias recuperadas en la basura se encontraban su ropa, un bolso, varios libros y parte de un pendiente que, según su entorno, nunca se quitaba. Estos indicios, junto con la confirmación de que no salió del país, refuerzan la hipótesis de que no se trata de una desaparición voluntaria.

En paralelo, la Interpol ha emitido una notificación amarilla, una alerta internacional que busca facilitar su localización. Para los allegados de Matilde, el acceso a la información de su teléfono es ahora la principal esperanza para esclarecer lo ocurrido en Lombok, un lugar que ella visitaba con frecuencia desde hacía años y que consideraba su segunda casa.