
FERROL360 | Lunes 27 febrero 2017 | 17:25
Arturo García Díaz, condenado a más de 11 años de prisión por abusos sexuales a su hija y a una amiga de la menor y por tenencia de material pornográfico, recurrirá la sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña. Así lo ha comunicado en una comparecencia ante los medios en Ferrol.
Sin la compañía de su abogado, ha sostenido que «es todo una venganza» y ha situado el inicio del proceso judicial en una queja del padre de otras dos denunciantes. A su juicio, «una venganza es poco; fueron a por mi mujer, después sabían por dónde me podían atacar bien».
Ha apuntado sobre la existencia de material pornográfico en su ordenador que aparecieron «cinco fotografías, que en el juicio no las enseñaron; nunca las vi». Sí tenía «una película, pero no estaba compartiéndose; tenía pornografía de adultos, a mí me gusta ver con mi mujer una película y por qué no la voy a ver».
Grabaciones
«Dijo que grababa a las amigas y lo tenía en una carpeta, no apareció», ha matizado ante la prensa. De su «ordenador cogieron cinco fotografías, que no sé de quién son», según ha añadido, pero también ha admitido que en una ocasión entró en el cuarto de baño en el que estaba junto a unas amigas.
Tras indicar que ella permanecía tras unas «mamparas opacas», ha sugerido que, al llevar «media hora en la ducha, cogí una jarra de agua y se la tiré por encima». Igualmente, ha confesado su castigo, ya relatado en el juicio reciente, por el cual la dejó a la intemperie y en ropa interior «cuatro horas».
«Hacía frío», ha asumido García Díaz, que ha justificado el hecho por sus malas notas en el centro educativo al que acudía: «Sé que no fue un castigo habitual, pero si le doy una cachetada me va a denunciar». Ha insistido en que es «agresiva» y «mentirosa» y en que fue condenada «por insultar» o «querer agredir con un cuchillo» a su mujer.
Condena
Tras esa condena, trabajó junto a «un psicólogo o un psiquiatra». El condenado ha asegurado que «en casa de una amiga, delante de mi mujer y de su novio», dijo que él le «tocaba el culo y los pechos». Es, ha señalado, «una niña conflictiva», acusándola de declarar «una cosa en el juzgado de Ferrol y en A Coruña otra».
Por último, ha relatado que «a los 11 años nos vino Fiscalía de Menores por culpa de ella». Una joven de algo más de 30 años de edad, según ha dicho, «la llevaba de fiesta a donde iba y ella encantada; todo lo que fuera marcha y droga, encantada». En su opinión, «es todo una venganza, en el juicio presentamos pruebas».
«Parece que el juez no lo vio muy bien; no presentaron nada», ha finalizado. Horas después, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ha difundido su sentencia. La Audiencia Provincial de A Coruña le condena a 11 años y 9 meses de cárcel por sendos delitos continuados de abusos sexuales y otro de tenencia de material pornográfico.
Prohibición
Se establece la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de las víctimas e indemnizaciones de 65.000 euros para una de ellas y 5.000 para la restante. Otorga «credibilidad a la declaración» de la primera de las víctimas, que «de manera persistente y sin contradicción declaró que su padre había abusado de ella».
Fue «desde que tenía 6 años» y «hasta los 12 o 13», aludiendo al «hecho acreditado de la existencia de un castigo en el que fue obligada a permanecer encerrada, así como insultos acreditados». También refiere «una convivencia perversa en la que ya se violaba la intimidad y la dignidad».
Para el tribunal, «es frecuente en denuncias por delito de abusos sexuales a menores que se intente desvirtuar la versión de la víctima descalificando la conducta, el comportamiento y a la persona que padeció los hechos y que puede dar una versión de lo realmente ocurrido». Además, cree que «llama la atención el proceder de la madre de la víctima».
Abusos
Así, destaca que conocía la «existencia de abusos sexuales, insultos hacia su hija» o castigos, pero realiza «un testimonio cargado de reproches hacia su hija». «Tal firmeza se refleja como manifiestamente falsa e impostada; relata que se lo dijo a su madre y esta le contestó que si eso era cierto se lo dijese también en presencia de su padre», añade.
Sin embargo, «en presencia de su padre volvió a contar los abusos y al día siguiente su madre regresó al domicilio de su padre». Igualmente, concluye que «los abusos del acusado» son una «circunstancia probada en base a la prueba practicada»; en el segundo caso, «han quedado acreditados por la declaración realizada».
El fallo estima que «llama la atención y refuerza la incredibilidad de lo sostenido por el acusado lo poco escrupuloso que es cuando se introduce en el baño donde están las amigas de su hija y lo escrupulosísimo que es cuando cierra la puerta de la habitación». «Es evidente que su intención era abusar de la menor», señala.
