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El ferrolano acusado de abuso sexual a su hijastra y a una amiga de la menor niega los hechos

FERROL360 | Jueves 16 febrero 2017 | 10:17

El vecino de Ferrol acusado por delitos de abuso sexual durante dos años a su hijastra y por espacio de una semana a una amiga de la menor, así como por otros dos delitos de tenencia de material pornográfico para uso personal y distribución, ha negado los hechos al inicio del juicio. La Audiencia Provincial de A Coruña acoge la vista, que tendrá continuidad este jueves.

El compareciente ha negado que llevase a cabo tocamientos a su hijastra, como tampoco peticiones de índole sexual. Aseguró que nunca le tocó «ni un pelo» y argumentó que les hacía «la vida imposible» tanto a su esposa y madre biológica de la víctima como a él. Ha admitido que la joven le pidió que la llevase a un psicológo, pero atribuyó sus «nervios» al consumo de estupefacientes.

Sin embargo, la denunciante y la novia de un hijo del acusado han negado estas declaraciones. Mientras, el investigado ha acusado a su hijastra de mantener relaciones con su hijo biológico, ahora en prisión; según él, por culpa de la chica. También sostuvo que amenazó a su madre y negó que dispusiese de varias cuentas de Facebook para almacenar fotos de menores.

A preguntas de la fiscal, descartó que buscase o viese vídeos sexuales en que apareciesen menores. La víctima arguyó que los abusos se produjeron cuando dormían su madre y sus hermanos y que hacía valer el miedo que sabía que padecía para agarrarla por el pelo e inmovilizarla por la cabeza. Desde los 12 años, le habría pedido relaciones sexuales completas.

Relato

Según la joven, «él se había enterado de que había perdido la virginidad». Dijo sentirse desamparada por su familia y que su madre, pese a abandonar a su lado el domicilio cuando confesó los hechos, regresó con el acusado al día siguiente. Atribuyó su propia rebeldía a sus negativas a las peticiones del hombre.

Por último, indicó que «tocaba el culo» a amigas suyas cuando acudían a la casa, testimonio coincidente con el de una testigo, y que habría llegado a grabar a «una de ellas duchándose», vídeo que habría encontrado en el ordenador del varón. Él negó que utilizase unos bolígrafos y un reloj con cámara para grabar a su hija o a sus amigas.

La madre ha respaldado a su pareja y ha achacado a su hija que le diese «mala vida» y le gritase, pegase e insultase en ciertas ocasiones. Confesó que la tildaron de «guarrilla» por su atuendo, relatando la novia del hijo del acusado que castigó a su hijastra dejándola «en bragas y sujetador» varios días para que los vecinos la viesen en su habitación, cuyas persianas estaban levantadas.