Publicidad

El Festival Ilustrado reivindica el orgullo de ciudad y su candidatura a Patrimonio Mundial

ALICIA SEOANE | Viernes 6 de marzo de 2026 | 12:01

Ferrol no es una ciudad con puerto. Es un puerto que generó una ciudad. Ahí está la clave. Y ahí nace también el Festival Ilustrado de Ferrol, un proyecto que va mucho más allá de un evento cultural para convertirse en una auténtica estrategia de ciudad.

Al frente de esta iniciativa están Cristina Saavedra y Patricia Pérez , desde Cites Ferrol. Dos mujeres con trayectoria en el mundo del turismo, el marketing y la gestión que decidieron mirar el pasado no con nostalgia, sino con visión de futuro. Desde Cites Ferrol siguen impulsando que El Festival Ilustrado sea declarado Fiesta de Interés Turístico de Galicia.

«El festival nace de un objetivo y una estrategia previa», explican. «Observamos que había un filón en Ferrol muy importante, que era todo el tema de la Ilustración. Y que además es un filón que podemos capitalizar, es decir, que puede liderar Ferrol».

Un plan estratégico para convertir a Ferrol en referente turístico nacional e internacional

No fue una ocurrencia. Fue un plan. Un documento estratégico, con horizonte trianual y cuatrienal, cuyo objetivo era claro: convertir a la ciudad en el primer destino ilustrado de España. «En turismo no puedes apostar por todo. Tienes que apostar por un referente fuerte que lo sitúe en el mapa turístico y luego tener una oferta complementaria», subrayan.

Ese referente, en el caso ferrolano, es la Ilustración. Porque Ferrol no crece de forma espontánea. No se expande como otras ciudades. Se diseña. Se proyecta. Se planifica. El barrio de La Magdalena, con su trazado en cuadrícula, no es casualidad. Tampoco lo es el desarrollo del Arsenal de Ferrol, uno de los grandes exponentes del urbanismo ilustrado en Europa.

«No somos una ciudad con puerto, somos un puerto a partir del cual los ilustrados crearon una ciudad para albergar la creciente población. Construyeron el puerto ideal de sus sueños y después diseñaron la ciudad también sobre plano». Y este relato es el que quieren poner en valor, implicando a los ferrolanos en reivindicar el origen de su ciudad, «porque si Ferrol es como lo conocemos es por el desarrollo que vivió durante esta época», aclaran.

El germen: pandemia y escaparate

La primera edición del festival vio la luz en 2020, en plena pandemia. Con limitaciones. Con incertidumbre. Pero también con determinación. «Lo que hicimos fue un escaparate de lo que nos gustaría hacer», recuerdan.

Hubo pasarela de trajes ilustrados, teatro, pasacalles, actuaciones. Se acuñaron los llamados «espacios ilustrados»: establecimientos que ofrecían desayunos, vinos o experiencias tematizadas. Una manera de implicar a la hostelería y de empezar a sembrar identidad.

Paralelamente, el festival se convirtió en un claro apoyo a la candidatura Ciudad de Ferrol Puerto de la Ilustración a Patrimonio de la Humanidad. Porque la Ilustración no es solo piedra y plano. Es también estilo de vida.

Patrimonio material pero también inmaterial

Ferrol conserva un legado excepcional del siglo XVIII. El Arsenal sigue activo. El trazado urbano permanece. La estructura histórica continúa viva. «El Arsenal es el único arsenal del siglo XVIII en Europa que todavía está en activo. Esa es nuestra gran diferencia». Pero el festival quiere ir más allá del patrimonio físico. Quiere recuperar el ambiente, la estética, la forma de relacionarse.

«Queremos que las personas que vivan el festival descubran cómo se vivía. Igual que en Lugo ponen en valor cómo vivían los romanos, aquí queremos poner en valor cómo se vivía en la época ilustrada». De ahí el vestuario, los minué en la Plaza de Armas, las degustaciones en la Sala de Armas del Arsenal, la implicación de centros escolares y diferentes colectivos.

El gran reto: popularizar

Tras seis ediciones, el festival ha consolidado una base fiel. Quien participa, repite. Pero ahora el reto es otro. «Estamos en el momento de popularizarlo. Que la gente no lo vea como un escaparate, sino como algo suyo».

El vestuario es uno de los grandes desafíos. No es lo mismo vestirse de romano que de ilustrado. Por eso se han impulsado alquileres populares —desde 20 euros por tres días— y talleres gratuitos de costura. Incluso se promueve la caracterización sencilla, inspirada en clases populares del siglo XVIII.

«No hace falta ir de ilustrado sofisticado. Hay muchas maneras de participar». La implicación de colegios, rondallas, centros de FP, conservatorios y universidad es clave. La Universidad ya ha diseñado piezas específicas. Incluso se han creado prototipos de calzado ilustrado.

El objetivo es atraer también al público joven, aunque reconocen el hándicap musical: «Sabemos que la música de la época no es la que más llama la atención, pero queremos trabajar desde redes sociales y nuevos formatos».

Un proyecto de ciudad que necesita respaldo

La Armada ha cedido espacios emblemáticos como la Sala de Armas del Arsenal. Hay voluntad. Hay entusiasmo. Pero el presupuesto es limitado. «Necesitamos un compromiso firme institucional. Esto es un proyecto de ciudad».

Porque el Festival Ilustrado no es solo una cita cultural. Es una herramienta para reforzar la identidad, dinamizar la economía, apoyar la candidatura patrimonial y diferenciar a Ferrol en el mapa turístico nacional e internacional. «Si no lo lideramos nosotros, otras ciudades ilustradas lo harán antes. Y no tienen la base que tenemos».

Así, desde Cites ponen en relieve que Ferrol fue en su momento la ciudad más poblada de Galicia. Tuvo el hospital militar más importante, una intensa relación con Inglaterra, ingenieros formados en Europa y figuras como Jorge Juan, que viajaban incluso de incógnito para aprender técnicas navales.

Además, explican, «fue pionera en teatro permanente. Fue ciudad abierta. Fue ciudad moderna. Y ahora quiere volver a ser referente. No desde la nostalgia, sino desde la estrategia. No como un evento aislado, sino como identidad compartida. Porque cuando una ciudad entiende su pasado, puede reinventar su futuro».