Publicidad

El goteo de la despoblación deja a Ferrolterra en 188.000 habitantes

Núcleo urbano de As Somozas (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

FERROL360 | Lunes 30 diciembre 2019 | 11:55

Somos 188.832 los residentes en Ferrol, Eume y Ortegal según el padrón difundido este pasado fin de semana por el Instituto Nacional de Estadística.

La mirada más optimista a los fríos datos se hace cada vez más compleja si nos atenemos a variables como que solamente Ares gana población, que Moeche se conforma con repetir exactamente el mismo número de un año antes y que los restantes 18 ayuntamientos pierden vecinos.

Más allá del caso de Ferrol, suficientemente glosado casi desde el alumbramiento de la democracia, la reflexión sobre algunos de los municipios también merece la pena.

El que sube

Ares, con 5.732 ciudadanos, es la única localidad que se beneficia
de forma tangible de una tendencia ya vista en otras, como Cabanas, según la cual hay quien pasa a ser habitante del lugar en el que realmente vive.

Es decir, las segundas residencias toman forma de principales y eso también se percibe en las arcas públicas de esos lugares.

Hay casi 1.200 aresanos más que en el año 1996 mientras en Ferrol se pasa de 83.048 a 66.065 hombres y mujeres, casi nada. No es mucho más alentador el ejemplo de Narón, acreedora del título honorífico de octava plaza más poblada de Galicia, pero que ve alejarse con mayor certeza la barrera de los 40.000 habitantes.

El caso de Narón

De hecho, ve cada vez más próxima la de los 38.000 moradores. Se queda
con 80 por encima de los 39.000, pero en los doce últimos meses ha perdido 35 y ya son unos 500 en los cinco años que lleva cayendo en la lista. Fue precisamente en 2014 cuando logró su máximo, 39.574 residentes.

Fene representa otro de los puntos más llamativos al abandonar el límite simbólico de los 13.000 empadronados. Ahora tiene 12.944 y se ha dejado más de 2.000 desde 1996, un goteo casi silencioso, pero impenitente.

Conformados con no poder recuperar parte de su lista de vecinos, el
resto de ayuntamientos pugna como buenamente puede por evitar que el balance sea desastroso. De nuevo, el más alarmante es el caso de As Somozas.

As Somozas, en la cola

El municipio más despoblado de la comarca solo, póngase entre comillas, pierde 5 habitantes en 2019, pero son los suficientes como para que ahora salude a los 1.000, se queda con 1.098 en total. Es decir, que ve las orejas al lobo de la irrelevancia, situarse en un padrón de únicamente tres dígitos.

Ha dicho adiós a 500 pobladores en poco más de dos décadas, bastantes como para asomarse al precipicio con un volumen que ya era reducido de por sí. Neda, que ha emprendido medidas por la revitalización demográfica, excede por 79 el límite de los 5.000 hombres y mujeres cuando en 1996 eran 6.221 en la villa.

Ortigueira, quién diría que hace un siglo fue uno de los mayores núcleos de Galicia, no ceja en su desplome y se desangra hasta los 5.671. La comparativa abre los ojos a cualquiera: en 1996 había 8.893 orteganos. Moeche cierra temporalmente el grifo en 1.226 personas, por 6.640 de Cedeira, 6.563 de Valdoviño, 5.245 de Mugardos y 2.822 de San Sadurniño.

Eume y Ortegal

En el desglose de la gran Ferrolterra, Ortegal tiene 11.978 residentes y el Eume otros 24.360 vecinos. Como gran núcleo de esta última comarca, As Pontes también tiene encendida la luz roja. Baja hasta 10.138 personas, pero es que en 1996 eran 12.664 sus ocupantes. Cabanas, curiosamente, tiene 55 más que hace 23 años.

No les ocurre lo mismo a A Capela, en 2019 con 1.232 residentes, y Monfero, con 1.932 en total. Retando a aquella máxima de que los enclaves costeros resisten en mayor medida el empuje del declive poblacional, Cariño ha descendido de 5.316 a 3.838 habitantes en 23 años.

Lo mismo pueden decir en Mañón, con 1.356 que resisten, pocos más que los 1.113 de Cerdido unos kilómetros tierra adentro. Porque parece que ahí estriba, en resistir.