RAÚL SALGADO | @raulsalgado | As Somozas | Domingo 21 septiembre 2014 | 20:57
Lo intentó este domingo el Somozas ante el Valladolid B (1-2 en Ferrolterra) con mayor estrategia y prescindiendo del desenfreno que tan buen resultado le dio hasta ahora. En parte, eso sí, porque no renuncia a sus particulares principios. Ante un viejo conocido, el Manuel Candocia asistió a un nuevo ejercicio de tuteo, con Luis Ángel como figura destacada y artífice de buena parte de las jugadas con mayor peligro.
Pese al dominio alterno entre ambas escuadras en los compases iniciales, fue el cuadro vallisoletano el que se puso por delante en el marcador. Concretamente, por mediación de Guille Andrés en el 16. No sirvió para ocultar las esperanzas locales en una tarde soleada, de 24 grados en el antiguo Pardiñas y muchos asientos ocupados y animados en su grada.
Supo sorprender el Promesas, que sin grandes alardes pasó del silencio ofensivo a internadas que encendían tibiamente las alarmas. No amilanaron a los de Míchel Alonso, probablemente algo dubitativos en defensa en la primera mitad por su gran dedicación a la línea central y atacante. En una acción iniciada por Javi Rosa pudo estar el primero en el minuto 24, pero no fue suficiente su entendimiento brillante con el canario Luis Ángel.
Más ocasiones
También quiso dar lustre a sus botas Pablo Antas poco antes de que el insular tuviese la gran ocasión, casi a puerta vacía, en el 26. Quiso reaccionar el Somozas, pero no encontró medicamento idóneo para sus dolores hasta el penalti que ejecutó Héber Pena, siempre con todas las luces encendidas, en el 30.
Alonso probó con un reparto de posiciones, poblando casi todo el campo para primar las acometidas ante la meta defendida por el castellano Julio. Rosa, en el centro de las miradas del filial, se desgastó aparentemente con tantas subidas y bajadas, idas y venidas en un esquema que ponía contra las cuerdas al Valladolid B, pero que no dejaba el fruto deseado.
Corre también hasta agotarse Luis Ángel, pero el filial pucelano tiene estilo y es muy rápido a la contra. Eternos, pero vibrantes, los minutos finales, en los que el Somozas despejaba con más tesón que capacidad de aplacar tanto reto. El gran protagonista canario del duelo tuvo otra vez el gol en su bota, rozando el 35, mientras los primeros jugadores anfitriones llamados al recambio ya calentaban en la banda.
Juego retorcido
Con la ayuda imprescindible de Diego Dopico, el club del Manuel Candocia fue capaz de acertar en aquellos instantes en los que el esférico se enredaba. Todo parecía acabar con tablas, pero Jorge Hernández fijó el 1-2 en el 41. La fortuna evitó otro gol meseteño en la prolongación. Tras el descanso, Javi Rosa y Luis Ángel se mantuvieron arriba, pero empezaron a encontrarse más solos para perfilar sus jugadas tan cercanas a la portería.
El sistema se retranqueó para detener a un Valladolid B más estático por momentos, pero no menos mordedor. Conocida ya de la temporada pasada la calidad del rival, no es menos cierto que sorprendió gratamente su cambio de estilo. Jordi Martí no falló en la zona decisiva del centro del campo, del que tuvo que retirarse por molestias físicas un Sergio que abandonó el césped entre lágrimas.
Sigue convenciendo el Somozas, que se volcó en zona contraria -y la copó- en el segundo período, pero se notó el cansancio con el progreso de sus minutos. Sin embargo, los visitantes, aunque se llevaron el trofeo, ya defendían de forma más errática, sin evitar ciertas faltas impregnadas de juego duro. En una de ellas pudo nacer el empate, pero el balón eligió pasearse.
Lo mismo sucedería en alguna otra jugada que pudo ser épica. Los jugadores de Pardiñas visitarán el próximo fin de semana a la Unión Deportiva Logroñés.

