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El mensaje de Sara, la enfermera ferrolana con su madre en UCI por Covid

M. C. | Ferrol | Jueves 7 enero 2021 | 22:07

Sara Pérez es una de las enfermeras eventuales que entrevistábamos al comienzo del pasado 2020. Bueno, en realidad era una enfermera eventual porque a principios del pasado mes de diciembre, después de años de precariedad y en un año especialmente complicado, llegaba su ansiada vacante y se convertía en interina. No sabíamos entonces, los que la felicitamos efusivos a sabiendas de todo lo que había pasado hasta llegar aquí, que su celebración no podía ser completa: su madre estaba en la UCI con Covid.

Lo contó hace pocos días en su Facebook, un alegato que supone una bofetada a la imprudencia y a la irresponsabilidad que merecía ser público y grabárnoslo a fuego. Le pregunté si podía publicarlo y accedió: «Si de algo quiero que sirvan estas líneas es para concienciar a la gente. Estoy cansada de negacionistas, de gente que quita importancia al virus y de decir una y otra vez a los pacientes mientras trabajo que deben ponerse la mascarilla. Si haciendo público este mensaje conseguimos que algo cambie, adelante».

«Hoy hace exactamente un mes y un día que mi madre está en la UCI Covid», empieza el mensaje de Sara, recordando que ella no es de contar sus vida en las redes, pero «quizá por desahogo personal o quizá por el cansancio que siento ante esta situación y el comportamiento de la gente, necesito hablar». Relata que el 23 de noviembre empezó «la pesadilla» cuando su abuela, de 88 años, se contagió en el centro de día. Estuvo tres semanas ingresada, sola, sin poder tener compañía de su familia.

El día 30 ingresó su madre. «Al hablar con ella por teléfono notamos cómo empeoraba al pasar las horas. Al principio bastaba con unas gafas de oxígeno, luego pasamos a la mascarilla. No llega. Subimos los litros de oxígeno… Tuve la suerte de poder acompañarla mientras hacía un TAC pulmonar la mañana del día 3 de diciembre. Qué impotencia ver a una persona que quieres en esa situación. Lo único que pude hacer es cogerle de la mano e intentar transmitirle la tranquilidad de la que yo también carecía en ese momento», recuerda.

Pocas horas después ingresaba en UCI, donde hubo que intubarla esa misma noche. «A partir de ese día, una llamada diaria de la UCI me informa de cómo está. Te agarras a cualquier dato que te de una mínima esperanza, pero ella está en la fase aguda de la enfermedad y empeora. Hay que pronarla —ponerla boca abajo—, pues uno de los pulmones está colapsado y no ventila. La cosa no pinta bien… Mientras tanto, se confirma que mi padre es positivo. En principio síntomas leves, pero mi abuela sigue ingresada, mi madre está en la UCI y mi padre es positivo y está solo en casa».

A la situación ya de por sí complicada, llega este tercer afectado y Sara estaba al límite: «Hace unos días mi padre me confesaba algo de esa fatídica semana. Cómo preparó una bolsa con lo indispensable para ir al hospital ‘por si acaso’. Lo mal que lo pasó. Lo mal que lo pasamos… Todo sin poder darle un jodido abrazo durante diez largos días de cuarentena». La ansiedad esperando la llamada diaria de la UCI iba en aumento. Confiesa Sara que «sabes que cualquier llamada fuera de ese horario no significa nada bueno y empiezas a sentir cómo se acelera el corazón cada vez que suena tu móvil».

Su madre estaba sedada y ella lo agradecía. Daba las gracias porque viva ajena a la lucha que está librando: «Ella respira gracias y solo gracias a una máquina», precisa. Recuerda también los ánimos de los compañeros, apreciando que es joven, que va a salir adelante; pero Sara sentía (y siente) una inmensa «impotencia, miedo y angustia». Agradece que sus seres queridos le hayan servido como un apoyo vital.

Afortunadamente, anuncia, su madre está despierta y mejorando; pero todavía con un respirador y un «un largo y difícil camino de recuperación y rehabilitación si todo sigue según lo esperado». Es en este punto, tras agradecer los cuidados a sus compañeros de UCI, es cuando Sara explica por qué ha decidido contar todo esto: «Estas Navidades muchos habéis hecho lo que habéis querido, en dónde habéis querido y con quien os ha dado la gana. Esa falta total de respeto y ese egoísmo empieza a dar sus frutos. Solo en la noche de ayer [4 de enero], en Urgencias de Ferrol se han confirmado doce nuevos positivos… Doce».

«Muchos lo vivirán como una simple gripe, como fue el caso de mi padre, otros correrán la suerte de mi madre, de mi abuela o de una servidora que, aún intentando siempre proteger a su familia privándose de verla, ha tenido que ver impotente cómo el Covid nos arrasaba. Os puedo decir que esto es lo peor que he vivido en mi vida y evitar que otra gente viva lo mismo está en nuestras manos. Sabemos muy bien qué y cómo hacerlo. Por favor, sentidiño… y buena suerte».