Fiada, la red que está cosiendo el mapa creativo de Ferrol desde la colaboración

Irene Ávila y Óscar López. Foto:Alicia Seoane
Irene Ávila y Óscar López. Foto:Alicia Seoane

Fiada es el acrónimo de Frente de Interacción para o Desenvolvemento da Arte, nace de la necesidad de un grupo de jóvenes creadores para conectar a artistas y empezar a buscar ellos mismos espacios de interacción, de encuentro, y de juego para despertar y compartir la curiosidad creativa.

No buscan dirigir la cultura ni convertirse en una asociación al uso. Su objetivo es mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más complicado: crear comunidad. Porque muchas veces el problema no es la falta de talento. El problema es que quienes tienen ganas de crear no saben con quién hablar, dónde reunirse o cómo dar el primer paso.

«Vimos moita falta de oportunidades»

Irene Ávila y Óscar López Serantes lo explican con naturalidad. La idea surgió después de comprobar que existían numerosos artistas trabajando de forma aislada. «Sentimos que había moita falta de oportunidades ou apertura de certos espazos. Non era que non existisen, senón que había moita desconexión tanto polas vías oficiais como polas máis privadas», explica Óscar.

De esa sensación nació Fiada. Un proyecto en el que participan más artistas y creadores, entre ellos Irene Ávila, licenciada en Bellas Artes y Óscar López formado en el campo del teatro circo, y la danza contemporánea de contacto. Para ellos el valor de Fiada está en ofrecer y crear situaciones, donde se pueda dar el encuentro, no como una empresa, ni como un colectivo cerrado, sino como una especie de red de apoyo donde cualquiera que tenga una propuesta artística pueda encontrar personas, espacios, contactos o simplemente alguien dispuesto a escuchar una idea.

«Somos un grupo de persoas con moitas ganas de facer cousas por Ferrol e pola contorna. Compartimos contactos, axudámonos e intentamos que a xente poida comezar a mover os seus proxectos», resume Irene. Los dos reconocen que muchos jóvenes artistas sienten que existe una enorme distancia entre la creación amateur y los grandes circuitos culturales.

«Hai unha especie de salto moi grande entre o teatro institucional e o teatro de rúa ou os proxectos pequenos. Nós queremos acompañar a quen está empezando», apunta Óscar. Porque antes de llegar a un gran escenario hay muchos primeros pasos. Y esos espacios son importantes y también necesitan un lugar.