‘Fóra do Mapa’ baja el telón de su edición más exitosa

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M. C. | Ferrol | Domingo 16 octubre 2022 | 19:06

«Ferrol é coma un clube segredo no que acontecen cousas incríbles e marabillosas». Esta frase no es mía, sino de Patricia Molina, la carballesa más ferrolana del mundo. La escribió este domingo en sus redes sociales después de haberse sumergido el día anterior en la última jornada de Fóra do Mapa, el festival de artes escénicas de la ciudad, y he tenido que robársela porque pocas veces he leído una forma más certera para definir al terruño.

La sexta propuesta que nos ha hecho Cristina Moreira no ha defraudado a pesar de las altas expectativas. Esta ha sido la edición más exitosa hasta el momento si tenemos en cuenta que el público empezó a llenar espectáculos desde el primer día en que se abrieron las reservas. Pero también podemos baremar ese éxito después de haber visto a mucha gente joven ―jóvenes de verdad, de veintipocos, no treintañeros con el síndrome de Peter Pan, vaya— disfrutando y protagonizando piezas.

Junto a ellos, personas de todas las edades, que sabían mucho y sabían poco de teatro. Que les gusta esto y les espantaba lo otro. Que reían o lloraban, según cómo se les agarrase a la entraña lo que estaban viendo. Y así, entre paseos, chaparrones y cañas, hemos vivido una semana en Ferrol York encantadas de la vida. Empezamos con una charla en el Torrente sobre cómo es la obra Suicide Notes de Marc Caellas y David G. Torres para acabar en el Jofre con una Cris Blanco que parecía parodiarlos en la distancia con su maravillosa Grandissima Illusione.

Entremedias, El paseo de Robert Walser de La Soledad al que siguieron por Canido y A Magdalena, con la soprano Patricia Rodríguez cantando en un balcón de la calle del Hospital; O Deus do Pop de Diego Anido, que llenó el Torrente y encandiló al equipo de Rapa ―que no se ha querido perder el festival―; y la muestra del taller de improvisación con Santiago Sánchez que volvió a abrir los Almacenes OLA en la plaza de España para que volasen los recuerdos y admirásemos el talento comarcal.

Los microteatros con Bea García y Desiree Pillado haciendo de amigas ferrolanísimas en el primero de Magdalena 165, con Nelu Vermouth abriendo al fin la terraza de los Jardines de San Francisco que nadie nunca había estrenado, con Microefectos dramatúrxicos en Magdalena 104, con Melania Cruz abriéndose en canal en María 164, con Iago García convirtiendo el Cine Avenida en el Cáucaso con su Metaprometeus y las Hermanas Gestring, las reinas de las raves, que hicieron temblar al Ateneo con su Good Girl.

Ellas habían estado también el viernes de noche en el Museo de la Construcción Naval con Adora a las Hermanas Gestring, siendo la primera vez que Fóra do Mapa llevaba una pieza al otro lado del muro. Un hito logrado por Moreira que deber repetirse. La fiesta de fin de festival en el Manchita Cosa puso el punto y final a una cita que nos sube la autoestima, nos educa en las artes escénicas y nos hace presumir de que Ferrol también es moderno además de modernista.