MARTA CORRAL | Ferrol | Domingo 12 diciembre 2021 | 21:35
«Mi ciudad no es solo la ciudad en sí. Para mí, mi ciudad es mi gente. Es mi familia, son mis amigos y amigas, es mi infancia. Es un poco la base. Para mí, Fóra do Mapa es un homenaje a todo esto», dice Cristina Moreira. Desde el próximo martes y hasta el domingo la ferrolana nos llevará de la mano por la quinta edición del festival de artes escénicas que ha reconciliado a muchos con Ferrol, empezando por ella misma.
Un total de 13 propuestas gratuitas que salpicarán el barrio de A Magdalena con la magia de lo inesperado y cuyos detalles y horarios pueden consultarse en el programa oficial que se descarga en este enlace. El cartel de esta edición, que llega después de un año en blanco por culpa de la pandemia, es obra de la ferrolana Rita Gutiérrez: «Hay que presumir de talento local y además acaba de ganar el premio Follas Novas do Libro Galego en la categoría de ilustración por Contrahistorias de Galicia», resume Moreira.
Intérprete de formación, Moreira supo enseguida que la escena se le quedaba corta para canalizar el torrente de creatividad que la acompaña, por eso ha escrito y dirigido también al tiempo que se perfilaba como una programadora cultural a la que nadie se atreve a poner en duda: «Al principio me costaba muchísimo conseguir los espacios, me cerraron puertas, recibí insultos. Ahora la gente es la que me propone hacerlo en tal o cual sitio. Fóra do Mapa pertenece a Ferrol, a la gente. Hay una conexión y ahí es donde noto el peso de la trayectoria».
Curación para una ciudad enferma
También existe una mayor confianza por parte del Concello de Ferrol, de la Concellería de Cultura que da el impulso económico a la cita. Los y las artistas, sin embargo, siempre han contestado a su llamada: «El festival es muy de esencia. Les explicas que hay una ciudad que está un poco enferma y que hay que rescatarla de alguna manera e incluso la gente muy famosa quiere venir porque le recuerda por qué empezó a hacer esto. Conectan muchísimo con nuestra filosofía, es una pasada».
Este año el elenco del festival está formado por Rubén Darío (Performance inversiva), Déborah Vukusic (Guerra de identidade), Carolina Garel (Récital… en gréve!), La sombra del oso (EGO: bofetón mal encajado), Fran Nogueira y Lidia Veiga (Paraíso), El mono habitado (Souvenirs), El pollo campero (Las actrices siempre mienten), Mabel Rivera (GPS), Helena Varela (A partida), Luma Gómez (Polo de Franco), Nuria Vil y Morlitam (Imaxinábaa), Compañía Impàs (Kintsugi) y Andrés Lima, que será quien imparta la formación actoral.
Los espacios este año, explica Moreira, han tenido que ser escogidos con más amplitud que en ediciones anteriores para garantizar que se cumpla el protocolo sanitario, pero siguen igualmente especiales: el Torrente Ballester, el colegio Tirso de Molina, el Ateneo Ferrolán, el Toxos e Froles, teatro Jofre, Antiguo Hospicio, Manchita Cosa, Casino Ferrolano, Palacio Municipal y el Mercado de A Magdalena. Las reservas son gratuitas y se realizan mandando un correo a reservasforadomapa@gmail.com e indicando nombre, apellidos y teléfono de cada asistente.
Un festival que es un viaje
«Yo programo como actriz, como creadora. El festival es un pack en sí porque, al programar, busco las curvas narrativas de un espectáculo. La forma de introducir, de preservar la tensión, de que el desenlace no defraude. Rubén Darío es perfecto para introducirte en el magia, para abrir la mentalidad y acostumbrar la mirada a lo que viene después. Está estudiado todo para que sea un viaje», empieza explicando Moreira.
«Después entraremos en una parte más histórica, es una parte también más nuestra, más familiar, o que nos puede remover, con Déborah. Luego nos vamos a un puntito de comedia, pero con un fondo, que es más Carolina, y también al teatro miúdo que está pensado con muchísima temática: amor, memoria, cuestiones humanas… Cerramos con más comedia el viernes, para que te vayas con ganas de más y salgas del teatro con positivismo y ansias por tomarte algo. El sábado hay un homenaje al teatro un poco más clásico, pero también muy interesante, y un cierre con poesía y electrónica que puede ser más contemporáneo y nos va a revolver. El adiós es muy bonito, para irte con una sonrisa».
Hay piezas como la de Helena Valera o la de Mabel Rivera que están creadas en exclusiva para Fóra do Mapa: «La primera se inspira en las mujeres que están en la pecera del Casino y Mabel —que es ferrolana, tiene un Goya y empezó a hacer teatro cuando trabajaba en Astano—, hace un ejercicio de memoria en lo que yo considero que es el cabaret de la ciudad, el Manchita. Allí la gente joven con sensibilidad artística se junta y me parece bonito que ella, que no pudo vivir esa experiencia de joven aquí, actúe allí».
«Fóra do Mapa es incontrolable»
Le decimos a Moreira que hay una mayoría abrumadora de mujeres en el cartel, pero ella se queja enseguida de que sigamos contando a unos y otras: «Llevamos toda la vida viendo muchas programaciones de hombres y no se ha dicho nada. Tiene que llegar el momento de que no llame la atención que haya más mujeres. No es intencionado, simplemente se busca una programación actual, contemporánea, y ahí están las mujeres. Tenemos que llegar al punto de que no nos destaque que haya más mujeres. Lleva toda la vida habiendo más hombres y nunca nos hemos preguntado por qué. Ahora mismo las mujeres tenemos mucho que contar», sentencia.
Las reservas, como suele ocurrir, están a un ritmo vertiginoso y hay espectáculos que están a punto de cerrar inscripciones. Aun con todo, el síndrome de la impostora al que pocas mujeres pueden escapar aparece a veces en escena: «Cuando escribes, creas, siempre hay dudas. Pero la realidad supera a lo que tienes en la cabeza. Fóra do Mapa es incontrolable. Ni yo misma sé lo que va a pasar. Me sorprende. Me convierto en una niña cuando empieza. La Cris adulta desaparece para dejarle paso», confiesa.
No obstante, aunque la gente de fuera también disfruta del festival e incluso reconoce que le ha valido para levarse una imagen de Ferrol muy distinta a la que tenían antes, lo cierto es que «creo que siempre va a conectar más con las personas que viven aquí. Está pensado en formato descontextualizado y aforo limitado para que disfrute la gente que consume cultura todo el año. Tenemos un público súper fiel, que entra con ojitos de Candy Candy brillantes. Que conectan totalmente y eso que vienen muchos a ciegas, sin saber qué se van a encontrar».
«Necesitaba magia y apoyo moral, y fue lo conseguí»
Le preguntamos entonces si es que Fóra do Mapa es solo para culturetas u otro tipo de público especializado y niega riéndose, porque esa descripción está muy alejada de la realidad: «Llama la atención la mezcla de gente que viene, la diversidad. De edades de 20 a 70 años, es una de las cosas más bonitas. Cuando se entra a los espectáculos, la gente mayor en las colas empieza a recordar lo que se hacía allí cuando el lugar todavía estaba abierto, y la gente más joven escucha y se genera esa transmisión oral histórica. Es un evento que puede interesarle a todo el mundo, por los lugares en sí, o por las piezas».
Cuando en abril de 2014 el festival todavía no era un festival más que en la cabeza de Moreira, ella organizaba un ciclo de microteatro en Espacio Vivo y me decía que le gustaría llevar esas piezas «a algún edificio antiguo de Ferrol, para que la gente empiece a apreciar las obras de arte que tenemos, que hay que mirar hacia arriba. La gente no los mira y es una pena». Se lo recuerdo ahora y le pregunto si ya miramos más hacia arriba: «Fóra do Mapa salió de una crisis personal, de preguntarme qué hago con mi vida. Necesitaba ver luz. Siempre dices que era una forma de que la gente viese Ferrol de otra manera y cambiase la mirada, pero creo que yo también lo necesitaba. Necesitaba magia y apoyo moral, y fue lo conseguí».

Quiero saber cuál ha sido el recorrido, entonces, de esa Cristina Moreira que se estrenaba como directora de festival en mayo de 2016 y la que está a punto de colgar de nuevo el cartel de no hay entradas: «Hay un viaje muy bonito. Hay una reconciliación con mi ciudad natal, con mi gente. Hay más seguridad, más confianza. Hay mucho aprendizaje de cómo gestionar las cosas. Después vas a otros sitios y parece que todo es más fácil. Tengo unas tablas muy potentes y eso te da para una apertura profesional. Después de 5 años se nota el bagaje, el trabajo hecho».
«Esa Cristina que estaba de bajonazo y necesitaba subir, a Fóra do Mapa le debe mucho. Me agarré al festival y es lo único que tengo. Hay mucho trabajo y esfuerzo detrás. Muchas dudas, riesgo y sanación. Y una búsqueda para recibir además de dar, siendo consciente de que no podía dejar de cuidarme a mí misma. En algún momento me pregunto por qué no seré una personal normal y tengo que hacer un festival. Me digo si es que no había nada más fácil. Pero después echo la vista atrás y lo único que tengo es gratitud hacia Ferrol. Hacia la gente que viene, hacia los artistas. Para mí es algo mágico y espero que este año también lo sea».
