Furgos sí, pero no así: el peor turismo nos pasa factura de Marmadeiro a Ponzos

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MARTA CORRAL | Ferrol | Martes 17 agosto 2021 | 10:35

La llegada masiva de furgonetas y autocaravanas a nuestras comarcas coincidiendo con la época estival es ya todo un clásico. Las protestas vecinales suelen propagarse por las redes sociales cuando surgen problemas de aparcamiento o convivencia entre los dueños de estas casas móviles y los usuarios de las playas. Sin embargo, esta problemática es menor si la comparamos con el atentado medioambiental que están perpetrando muchas de ellas al estacionar en mitad de dunas y acantilados.

En Ferrol esta situación se extiende, sobre todo, en sus playas más salvajes y menos accesibles, al norte de cabo Prior. Desde Marmadeiro a A Ferruxeda, en Ponzos, se suceden aparcamientos insostenibles, ilegales y peligrosos a los que nadie les ha puesto coto todavía. Las furgonetas avanzan por el ecosistema dunar y se instalan durante varios días a pie de playa arrollando todo lo que se encuentran a su paso: dunas, rocas, flora y fauna.

Coincidiendo con la denuncia de uno de nuestros lectores habitual de la playa de Santa Comba, Ángel Fernández, iniciamos una observación en esa franja de costa que ha durado una semana y constató que las furgonetas campan a sus anchas en nuestro litoral poniéndolo en un serio peligro. El denunciante apuntaba que estaba «alucinado» y que había llamado en varias ocasiones a la Policía Local, pero que nunca habían aparecido los agentes y por eso recurría a nuestro buzón y también al del propio Concello.

Empezamos por ahí, llamando al edil de Seguridad y Tráfico, Germán Costoya, que nos atiende al otro lado del teléfono y admite que también «botamos as mans á cabeza». Explica que el Consistorio solamente tiene potestad en las zonas de aparcamiento delimitado y que el resto depende de Costas: «Hai unha dificultade á hora de establecer onde están os límites. A Policía Local pode multar ou apercibir nos estacionamentos, pero o resto ten que vixialo a Xunta de Galicia», aclara. De hecho, uno de los días coincidimos in situ con agentes advirtiendo a dueños de furgonetas.

Tendría que ser esa una tarea de la Policía Autonómica, pero el cuerpo no tiene efectivos en las comarcas y la pelota se queda de nuevo en tierra de nadie. No obstante, Costoya avanza que está programada una reunión con Costas para tratar de atajar el problema e implementar medidas de señalización sostenibles para acotar las zonas de aparcamientos en los arenales donde se suceden los estacionamientos ilegales. El edil recuerda, no obstante, que «estes vehículos teñen todo o dereito de aparcar, coma un coche normal, sempre que cumplan coa normativa e co medio ambiente».

Con todo, alguien podría preguntarse si realmente este aparcamiento irresponsable hace tanto daño al medio o si se trata de una exageración de los ecologistas. Acudimos en busca de respuestas hasta el delegado de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN) en Ferrol, Xan R. Silvar, que comparte su indignación al otro lado del teléfono: «Hai vexetación, fauna e cantís en perigo, hai un risco de desmoronamento xeolóxico, pode haber un accidente grave porque moitos aparcan ao pé do acantilado», corrobora.

Para explicarlo más visualmente, Silvar pone un ejemplo sencillo: «Ninguén autorizaría a instalación dunha vivenda nunha zona como a do lavadoiro de mineral de Ponzos porque xera residuos como augas grises e negras e isto é o mesmo ca unha vivenda. As furgonetas son unha casa de un ou varios inquilinos, mesmo tamén de mascotas, que están vivindo durante días nesa contorna. Cagan, mexan e lavan nun lugar onde non está permitido. Estamos en Rede Natura, temos a nivel xeolóxico zonas moi delicadas que xa se deterioran coas pegadas humanas… Imaxinade coas rodas destes vehículos».

Recuerda el delegado que en este hábitat protegido existen especies vegetales endémicas, únicas en ese entorno, y también aves como la píllara. Le comentamos entonces que el Concello buscará que Costas delimite las zonas para evitar males mayores y Silvar se echa a temblar: «Dame medo. As maiores agresións á xeoloxía no litoral de Ferrol —como as rampas aos arenais de Esmelle ou A Fragata e mesmo Ponzos, eses bocados con pala que se os fai un particular vai ao cárcere— fíxoos Costas».

Por eso, el delegado de la SGHN, sin desmerecer algunos elementos delimitadores que se han instalado últimamente —como las estacas de madera o los tocones—, ve más viable y sostenible la puesta en marcha de aparcamientos disuasorios en las inmediaciones, como se hizo en Esmelle, para evitar que los vehículos lleguen a primera línea de acantilado y además pernocten allí. De hecho, recuerda que muchos terrenos próximos a las playas son de las comunidades de montes y podrían alquilarse para ese fin, como sucede con el espacio en el que estaba el albergue —ahora vandalizado— en uno de los márgenes de la pista que lleva a Marmadeiro.

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