
RAÚL SALGADO / RAÚL LOMBA | Luanco | Domingo 9 mayo 2021 | 13:51
Tienen otro sabor los partidos matinales. Si acaban en victoria, la sensación de poder celebrarlo con toda la tarde por delante es incomparable. El madrugón dominical habrá merecido la pena. Y el viaje a Luanco, en realidad, siempre es agradable, se completa en menos de dos horas y media desde Ferrol y mantiene el aroma del fútbol de antes.
Había algún aficionado gallego a las puertas de Miramar a la espera de si la entrada de socios permitía algún hueco libre. Moser se quedó finalmente fuera por molestias musculares mientras se oían ánimos al Racing en la grada. En el campo, el que más empujaba era el Álex López del alentar de forma constante.
Diego Rivas ofreció una versión más pausada ante el ímpetu de los primeros minutos. Los verdes combinaban a la búsqueda de un Joselu multidisciplinar y el Marino era firme y seguro. Tuvo protagonismo Dani Nieto, que cuajó hasta tres ocasiones claras, pero ninguna de ellas acabó en el lugar deseado.

Férrea defensa del Marino de Luanco, pero dificultades que sabía salvar el Racing. Lo intentó desde varios frentes y había arrancado con el espíritu preciso mientras los asturianos intentaban poner en aprietos. Hubo varias en los minutos iniciales y entró la que menos apuntaba a gol gracias a una volea de un preciso David Rodríguez.
Ganaban la partida de las disputas por velocidad y se agarraban a Pep Caballé. Cabalgaba y actuaba al choque para desequilibrar. Escaso de pólvora, el cuadro luanquín desaprovechó una oportunidad muy peligrosa surgida de una tarjeta amarilla a Diego Rivas por un encontronazo junto al borde de su área.
El duelo se enmarañó entre la imprecisión anfitriona y el acelerado once visitante, pero fue un espejismo. Los de Cristóbal Parralo encontraron de nuevo el espacio ideal para sus encantos y variantes y recuperó el pulso con un Quique Fornos adelantado y un Joselu más cómodo al filo del descanso. Mínima renta, pero sin especular, abiertos a por el triunfo.

El segundo tiempo no empezó con formato sencillo. El Marino de Luanco, presa de sus carencias, se aferró a un juego duro y a intentar ralentizar la contienda a su favor. Al Racing, con otro ritmo, le costó algo más ponerse el traje a su medida. Siguió tirando del músculo de Pep Caballé, la cabeza de Seoane o la jerarquía de David Rodríguez.
Víctima de una siesta prematura, el partido se hizo lento y más pesado. Lo suficiente como para que los de Manel Menéndez se aproximasen a los dominios de Diego Rivas rondando el 59. Los verdes no modificaron sus posiciones de forma sustancial y fidelizaron su esquema, mismo despliegue defensivo y similar línea de acometida arriba.
Ahí se quedó, pese a algún atisbo más, el equipo de Miramar frente a un plantel ferrolano que fue agarrando la sartén por el mango. Dani Nieto tuvo otra más, que tampoco llegó a gol. 20 minutos largos y el 0-1 resistía. Predispuesto a ensanchar la diferencia, Joselu reabrió la pugna cerca de portería en el 74.

La segunda parte, un páramo de oportunidades definidas, se aproximó a su desenlace con un notorio desgaste físico. Con todo, los mismos arietes frente a un Marino algo más atenazado y que se quedaría en inferioridad numérica en el 79. En versión conservadora con los minutos, una victoria que sirve para acceder a la nueva división de bronce, la Primera RFEF.
FICHA TÉCNICA
MARINO DE LUANCO | Chechu Grana, Borja, Orviz, Trabanco, Nacho Matador, Álex Arias (Nino en el 82), Mendi (Enol en el 60), Luis Morán (Chiqui en el 71), Lora, Miguel Prado y Borja Rodríguez (Guaya en el 71)
RACING | Diego Rivas, Seoane, Fernando Pumar, Quique Fornos, Javi Rey, Álex López, Dani Nieto, Yeferson Quintana, David Rodríguez (Elsinho en el 84), Pep Caballé (Jon García en el 90) y Joselu (Nathan Palafoz en el 84)
GOLES | 0-1, David Rodríguez, minuto 14
ÁRBITRO | Gorka Etayo (Euskadi), que amonestó a los locales Nacho Matador en el minuto 2 y Miguel Prado en el 12 y el 79, por lo que fue expulsado por doble amarilla, y a los visitantes Diego Rivas en el 22 y Seoane en el 51
INCIDENCIAS | Estadio de Miramar, en Luanco (Gozón, Asturias); se permitió únicamente la entrada de 300 socios del club local