ALICIA SEOANE | Martes 10 de marzo de 2026 | 13:02
En una ciudad que busca reinventarse a través de nuevas iniciativas culturales y comerciales, cada proyecto que abre sus puertas aporta una pieza más al cambio. En ese contexto nace Golpe (Galiano,15), un espacio que quiere ir más allá de la idea tradicional de tienda de ropa. Detrás del proyecto está Ángel Soto Vidal, ferrolano de 30 años, que ha decidido apostar por su ciudad con una propuesta que combina moda, diseño, arte y comunidad.
El local abrió sus puertas el pasado sábado, pero la idea llevaba tiempo madurando. La decisión nació tanto de una inquietud personal como profesional. «El proyecto surge por una decisión personal de empezar algo propio y buscar algo que me supusiera un reto tanto a nivel profesional como personal», explica Soto.
De la moda al emprendimiento
La trayectoria de Ángel Soto siempre ha estado ligada al mundo de la moda y la imagen. Estudió diseño de moda, aunque gran parte de su carrera se desarrolló en el ámbito del visual merchandising, un trabajo centrado en la presentación de productos y la identidad visual de las marcas.
Durante los últimos años trabajó en Bimba y Lola, donde se encargaba de gestionar el departamento comercial de la web y la imagen del producto online. Sin embargo, llegó un momento en el que sintió la necesidad de cambiar de rumbo. «Quería buscar algo que me motivara más y que supusiera un reto diferente», recuerda.
Apostar por Ferrol
Cuando comenzó a plantearse abrir su propio proyecto, surgió una duda lógica: ¿dónde hacerlo? Durante años vivió fuera —incluido un periodo en Londres— y también valoró la posibilidad de abrir en A Coruña. Pero cada vez que regresaba a Ferrol percibía una ciudad diferente.
«Cada vez que volvía veía que la ciudad se movía más, que estaban abriendo muchos proyectos nuevos y que había ganas de traer vida a Ferrol», señala. Esa sensación fue decisiva para apostar por su ciudad natal.
«Me pareció una buena idea empezar aquí un proyecto nuevo porque la ciudad está bastante receptiva a este tipo de propuestas».
Un nombre que busca impacto
El nombre del espacio tampoco es casual. Soto buscaba una palabra con personalidad, capaz de transmitir fuerza y captar la atención. «Quería una palabra llamativa, un poco agresiva, rompedora, algo que llamara la atención», explica.
Así nació Golpe, una palabra que terminó encajando con el concepto del espacio y con la identidad que querían transmitir desde el primer momento.
Aunque Golpe vende ropa y accesorios, su fundador insiste en que la idea no es crear simplemente un comercio. El proyecto quiere convertirse en un lugar de encuentro para la creatividad y la cultura en Ferrol. «Más que una tienda, es una comunidad», resume.
La intención es que el local sea un espacio abierto donde la gente pueda entrar sin necesidad de comprar.
«Queremos que la gente pueda venir, leer una revista, tomarse un café, charlar con nosotros o participar en los eventos que se organicen aquí», explica. La idea es crear un ambiente en el que la moda se mezcle con otras expresiones culturales. «No queremos que sea solo un sitio al que vienes a comprar y te vas, sino un punto de encuentro para personas con inquietudes similares», añade.
Eventos, arte y movimiento cultural
La tienda de ropa es la base del proyecto, pero Golpe aspira a convertirse también en un espacio cultural activo. El local acogerá presentaciones de libros, exposiciones, intervenciones artísticas, sesiones musicales o encuentros relacionados con la moda y el diseño.
«La tienda es la base del proyecto, pero detrás hay muchas más cosas», explica Soto.
El objetivo es generar actividad y contribuir a que Ferrol aparezca en el mapa de las ciudades con propuestas culturales interesantes. «Queremos demostrar que en Ferrol también hay moda, cultura y gente con ganas de hacer cosas diferentes», señala.
Un proyecto con muchas manos
Aunque la iniciativa partió de Soto, el desarrollo del espacio ha sido un trabajo colectivo. El diseño interior fue realizado por la interiorista Andrea López, con quien empezó a trabajar incluso antes de encontrar el local definitivo. «Primero pensamos cómo queríamos que fuese el espacio y después buscamos un local que encajara con esa idea», explica.
Buscaban un lugar amplio, con techos altos y un gran escaparate, que permitiera crear un ambiente cómodo y relajado. «Queríamos alejarnos de esas tiendas pequeñas llenas de producto y crear un espacio más abierto, donde la gente se sienta cómoda y pueda moverse con tranquilidad», comenta.
El branding y la imagen gráfica del proyecto fueron desarrollados por la diseñadora coruñesa Lucía Otero, mientras que gran parte de la obra se llevó a cabo con la ayuda de familiares y amigos. «Aunque la idea es mía, hay muchas manos detrás: amigos, familia y gente que ha ayudado a que todo esto salga adelante», reconoce.


Marcas independientes y talento local
Uno de los pilares de Golpe es apostar por marcas emergentes y propuestas independientes, alejadas del circuito comercial más masivo. La tienda reúne proyectos de diferentes lugares, muchos de ellos nacidos en internet y que por primera vez se venden en un espacio físico.
«Hay marcas que esta es la primera tienda en la que están», explica Soto.
El proyecto también quiere servir como escaparate para creadores locales. Entre las propuestas que ya forman parte del espacio hay bolsos creados por una diseñadora de Cambados con materiales reciclados o piezas de un creador de Marín que mezcla artesanía y moda. «Queremos apoyar al talento local y dar visibilidad a proyectos pequeños que normalmente no tienen escaparate», afirma.
Un golpe de aire fresco
En una ciudad que busca redefinir su identidad cultural y comercial, Golpe llega con la intención de aportar algo distinto. Una mezcla de moda, creatividad y comunidad que aspira a dinamizar la escena local.Si tuviera que resumir el espíritu del proyecto, Ángel Soto lo tiene claro. «La idea es que sea un Golpe de aire fresco para la ciudad».
