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‘Hamartia’ convierte Ferrol en símbolo, recuerdo y emoción

La artista ferrolana Rita G. Rivera ha convertido a Ferrol en el gran protagonista de su primera gran exposición individual en Galicia. Bajo el título de ‘Hamartia’, la muestra puede visitarse en la Fundación Didac hasta el próximo 11 de septiembre.

La exposición reúne 55 fotografías y varios textos que construyen un relato poético sobre la ciudad naval, abordada no solo como un espacio físico, sino como un territorio cargado de memoria, nostalgia, identidad y contradicciones.

Rivera explica que el proyecto comenzó hace casi diez años y evolucionó al mismo ritmo que su propia relación con la ciudad. «Las primeras fotografías eran muy frías, casi topográficas, como si una persona extranjera estuviese fotografiando Ferrol», relata la artista. Sin embargo, con el tiempo el trabajo derivó hacia «un discurso más íntimo», inevitablemente ligado a su condición de ferrolana.

En ‘Hamartia’, Ferrol aparece suspendido entre «la decadencia y la belleza», convertido en un espacio emocional donde se cruzan las trayectorias personales y la historia colectiva de la ciudad. La propia Fundación Didac define la muestra como una exploración de «la relación afectiva, simbólica y psicológica entre las personas y el lugar que habitan».

La artista establece además un paralelismo entre los exilios personales y el propio «exilio histórico» de Ferrol, marcado por la reconversión naval, la pérdida de peso industrial y la sensación colectiva de nostalgia hacia un pasado glorioso. «Ferrol fue una ciudad poderosa» y hoy vive «una narrativa compartida que denuncia la imposibilidad de prosperar», reflexiona el texto curatorial de la exposición.

Uno de los elementos centrales del proyecto es también el entorno natural. Bosques, paisajes y espacios periféricos aparecen retratados como escenarios cargados de simbolismo, casi fantasmagóricos. «Funcionan como una especie de presencia que contiene la identidad del lugar», explica Rivera.

La exposición mezcla fotografía documental, retratos de personas cercanas a la artista, paisajes y textos literarios que no buscan explicar las imágenes, sino abrir nuevas interpretaciones. «Es un trabajo muy simbólico, muy poético, que no tiene un relato cerrado», señala la fotógrafa.

El propio título de la muestra remite al concepto aristotélico de «error trágico», una idea que Rivera utiliza para reflexionar sobre el destino colectivo de la ciudad y la relación emocional de sus habitantes con ella.

Afincada actualmente en Marruecos, donde tiene su estudio de arte, Rita G. Rivera reconoce además la importancia de presentar este proyecto en la Fundación Didac, una entidad que considera «un lujo» por su trayectoria y su línea curatorial. La muestra está comisariada por Mónica Maneiro y supone un paso importante en la carrera de una creadora que trabaja entre la fotografía, la ilustración, el diseño y la cerámica.