FERROL360 | Lunes 19 de enero de 2026 | 14:15
Los pescadores de la ría de Ferrol protagonizaron este lunes una jornada de huelga y movilización en protesta por el Reglamento de Control de la Pesca de la Unión Europea, una normativa que el sector considera inviable y lesiva para la pesca artesanal.
La Cofradía de Pescadores de Barallobre se sumó a las protestas con una concentración en el muelle de O Parrote, en A Coruña, entre las 11.00 y las 12.00 horas, a la que acudieron pescadores tanto en embarcaciones como a pie.
La movilización forma parte de las acciones coordinadas a nivel estatal para denunciar la «imposibilidad de cumplir» las nuevas exigencias administrativas impuestas por Bruselas, especialmente las relacionadas con el Diario Electrónico de a Bordo (DEA), la declaración de capturas desde el primer kilo y los preavisos obligatorios de entrada a puerto.
Como medida de presión, la Cofradía de Barallobre anunció además el cierre de la lonja y de la depuradora, coincidiendo con la reunión prevista este lunes a las 16.00 horas en Madrid con el Ministerio de Pesca. Desde el pósito advierten de que el cierre podría prolongarse de forma indefinida si no se producen avances concretos que permitan modificar los aspectos más perjudiciales del reglamento.
«Esto es un palo más al sector. Cada vez nos recortan más servicios, como los del ISM o los reconocimientos médicos. No hay producción, baja el consumo y no nos bajan el IVA del pescado, con lo cual la gente consume menos y a mayores nos complican aún más el trabajo», alertó el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores y Mariscadores de Ferrol, Gustavo Charcartegui.
Charcartegui criticó también la carga burocrática que impone la nueva normativa europea:
«Parecemos una oficina. Es inviable pesar el pescado en un barco. No podemos avisar con dos horas y media o cuatro horas porque muchas rutas duran menos. No se puede convertir barcos de una o dos personas en oficinas andantes».
El sector teme, además, que esta normativa sea solo el primer paso de un endurecimiento progresivo del control, ya que aunque actualmente afecta a embarcaciones de más de 12 metros, la previsión de la UE es extenderla a barcos de 10 metros en 2028 y a toda la flota en 2030.
Las cofradías denuncian que estas medidas, sumadas a otros problemas estructurales como la falta de relevo generacional, la caída del consumo de pescado y el agravio fiscal por la ausencia de un IVA superreducido, suponen una amenaza directa a la supervivencia de la pesca artesanal.
«Es el momento de manifestarnos porque creemos que sobramos. Parece que solo interesan las multinacionales y las piscifactorías, no la pesca artesanal. Por eso hemos dicho basta», concluyó el patrón mayor.
Desde la Cofradía de Pescadores de Barallobre reiteran su compromiso con una pesca sostenible y responsable, pero exigen que las normativas europeas se adapten a la realidad del mar, se elaboren con la participación del sector y garanticen la viabilidad económica y social de las familias que viven de la pesca.