RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Martes 26 mayo 2015 | 23:07
Venía a contar algunas de sus «batallas». Aunque se hayan escuchado con anterioridad, siguen sonando frescas, el retrato de un deportista único e irrepetible. Javier Gómez Noya ha regresado a Ferrol para hablar sobre liderazgo ante un auditorio en el que se distinguían jóvenes que quizás aspiren a seguir sus pasos, tarea titánica.
En el centro de Herrerías, Gómez Noya ha recordado este martes algo obvio: el suyo no ha sido un camino sencillo. El triatleta ha disertado en el marco de la Cátedra Jorge Juan, reseñando que le «ha tocado lidiar» con «muchos» obstáculos y ha asumido que se dio cuenta «bastante pronto» de que le correspondía modelar la figura de un «líder».
«Me vi obligado a tomar ciertas decisiones», ha considerado sobre ese trabajo, citando cómo conformó el núcleo que le asesora y rodea a diario: «Yo era el líder y tenía que crear un grupo de trabajo». Lo compone gente de «plena confianza» y le sirve para «saber delegar». Entre ellos, un «gran amigo que me simplifica la vida», desde gestionar su relación con la prensa a cualquier trámite.
«Talento» y «actitud» son decisivos, pero «lo más difícil es tener capacidad de sacrificio». No ha descuidado su etapa más dura, aquella en la cual se le «cerraban las puertas para competir al máximo nivel». A su juicio, «superar todo eso es lo que te hace estar aquí». Rememorando sus inicios en Ferrol y concretando nombres de viejos compañeros, asume que lo suyo no era nadar.
En su opinión, «la natación no era el deporte para el que yo estaba hecho para triunfar». Afloran las vivencias, su «primer triatlón llegó por casualidad». Castropol, Asturias; una prueba «durísima para un chaval de 15 años». Se trataba ya de una distancia olímpica. Parte de lo que ha pasado desde entonces forma parte de una historia conocida.

