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La Asociación Betula y Greenpeace se unen para proteger el bosque atlántico de As Fragas do Eume

La ayuda que ofrece Greenpeace a la Asociación Betula esta siendo utilizada para retirar eucaliptos en parcelas y resturar y plantar con especies propias del bosque atlántico

FERROL360 | Martes 14 de enero de 2025 | 13:14

Greenpeace España ha comenzado una colaboración con la Asociación Betula para apoyar los trabajos de restauración del bosque atlántico en el entorno del Parque Natural de As Fragas do Eume: una aportación económica que el colectivo coruñés está utilizando para la retirada de eucaliptos en parcelas objeto de restauración y la posterior plantación –o regeneración natural– de especies propias del bosque atlántico.

El dinero de la donación procede del remanente del proyecto Echando raíces, iniciado por la organización ecologista en 1997 y que contó con las aportaciones económicas de 3.000 personas exclusivamente para este fin.

«La labor de Betula nos parece admirable y estamos encantados de poder colaborar con ellos», ha declarado Manoel Santos, coordinador de Greenpeace en Galicia: «Con esta iniciativa, Greenpeace quiere reclamar un mayor esfuerzo de las Administraciones públicas para la recuperación de las masas forestales de frondosas en Galicia y, de manera especial, una mayor protección del Parque Natural de As Fragas do Eume y de los espacios protegidos frente a la expansión del eucalipto».

Según una investigación reciente publicada en la Misión Biolóxica de Galicia (MBG-CSIC), en un periodo de 25 años se ha constatado la pérdida de un 17,6 % de bosque autóctono en el interior del Parque Natural das Fragas do Eume, así como un aumento de las plantaciones de eucalipto.

Concretamente, la presencia del eucalipto se incrementó un 48,2 % entre los años 1997 –año en que fue declarado parque natural– y 2022, demostrando el fracaso de la gestión forestal de la Xunta de Galicia.

Demandas de Greenpeace

En este sentido, Greenpeace demanda la prolongación hasta 2030 de la actual moratoria a nuevas plantaciones de eucalipto y denuncia el incumplimiento por parte de la Xunta de Galicia de una de las directrices marcadas en el Plan Forestal de Galicia en vigor: reducir en un 5 % la superficie de eucalipto para 2040.

Según los datos preliminares del Inventario Forestal Continuo de Galicia correspondientes al año 2023, en Galicia existen 419.051 hectáreas de eucaliptales (masas dominadas por esta especie), un 1,4 % más que en 2022, debido a que comienza a aflorar el boom de plantaciones realizadas justo antes de que entrara en vigor la moratoria, en julio de 2021, y los no pocos casos de incumplimiento de la misma que se han denunciado desde entonces.

«La moratoria temporal para las nuevas plantaciones de eucalipto termina en diciembre de 2025. Pero las causas que dieron lugar a aquella decisión siguen estando vigentes. No sólo porque se ha incumplido el Plan Forestal de Galicia o porque la especie se sigue plantando dentro de espacios naturales protegidos y de forma ilegal, sino porque el fin de la moratoria supondría un duro golpe al sector forestal del aserrío, continuando la oleada de sustitución de masas de coníferas por eucaliptales», continúa Santos.

Greenpeace también llama la atención sobre el peligro que supone el proyecto de fábrica de celulosa de Altri en A Ulloa, que podría significar un nuevo ciclo de expansión de las plantaciones de eucalipto en Galicia, y solicita a la Xunta de Galicia que lo descarte.

Aunque todo el eucalipto que se corta en Galicia tiene mercado, la empresa ha presentado un proyecto que implica, según sus propios datos, un consumo de 1,2 millones de m3 en su primera fase y probablemente casi el doble cuando esté a pleno rendimiento.

Presión de la Industria Papelera

Para la organización, la presión de la industria papelera sobre el territorio es insoportable y pone en peligro tanto su integridad ecológica, ya de por sí deteriorada, como la sostenibilidad socioeconómica. «Las consecuencias del cambio climático, incluida la persistencia de varias plagas que afectan a las coníferas en zonas del Norte y Noroeste de la península (la banda marrón y el chancro resinoso del pino, entre otras) o la repetición de nuevos brotes del nematodo del pino en algunas localidades de Galicia, genera incertidumbre en los propietarios forestales, lo que los podría llevar a la sustitución masiva de plantaciones de coníferas por eucalipto, situación que está en el origen precisamente del establecimiento de la moratoria actual en Galicia y Bizkaia», afirma Santos.

«Llevando ambas moratorias hasta el 2030, como en el caso de Portugal, se permitirá evitar decisiones precipitadas y cortoplacistas, y peligrosos procesos de eucaliptización del territorio, con consecuencias indeseables desde el punto de vista socioeconómico y ambiental», concluye el coordinador de Greenpeace en Galicia.