La campaña ‘Apadrina un tubo’ busca devolver el órgano histórico a San Julián

Asociación de amigos del órgano

FERROL360 | Miércoles 25 de marzo de 2026 | 12:30

La concatedral de San Julián es uno de esos espacios que tuvo la suerte de contar con un órgano, instalado en lo alto del templo, justo encima de la puerta de entrada. Donde antes sonaba un órgano, hoy solo queda el rastro del espacio vacío que ha dejado el deterioro del tiempo.

El instrumento corría el riesgo de caer y poder causar daños, con lo que fue retirado, y la concatedral de San Julián, perdió este instrumento histórico. Fernando Fernández Muiño, el tesorero de la asociación de Amigos del órgano de San Julián de Ferrol y Francisco Pérez Barro, el presidente, nos atienden junto a Don Antonio Basanta, párroco de la Iglesia.

La Asociación de Amigos del Órgano de San Julián surge precisamente ante esa realidad, cuando un grupo de amigos de la Coral Polifónica, toman conciencia de lo que supone la pérdida del instrumento. «Cuando se observa que está tan deteriorado y tan en peligro de caer físicamente los tubos y la madera, se pone en cuestión como substituirlo», explican desde la entidad. La solución no pasaba por un simple reemplazo: Ferrol merecía algo más.

La respuesta fue clara, apostar por un órgano histórico, acorde al valor patrimonial del templo y a su contexto. «Esta concatedral histórica de neoclasicismo merece tener un órgano histórico que cumpla esas funciones», señalan.

Un órgano con historia… y con futuro

Tras una intensa búsqueda, apareció la oportunidad perfecta: un órgano inglés de mediados del siglo XIX, concebido originalmente para Oxford y localizado a través de un taller especializado en Holanda. Un instrumento mecánico, sin dependencia tecnológica, que encaja «por sonoridad, estética y época» con San Julián, añade Fernando.

El proyecto ya tiene incluso ubicación prevista dentro del templo. Se instalará en la zona de la sillería, con una estructura que se elevará en altura y devolverá la presencia —y la música— a la concatedral. Pero el reto no es poca cosa, conseguir un nuevo órgano tiene un coste de casi 250.000 euros.

‘Apadrina un tubo’: una campaña para conseguir apoyo

Para lograrlo, la asociación ha lanzado una campaña que apela directamente a la ciudadanía: ‘Apadrina un tubo’. La idea es recuperar el espíritu de las antiguas colectas populares, en las que toda la sociedad se implicaba en proyectos comunes. «Queremos conseguir una implicación social importante, que todo el mundo se considere partícipe», explican.

Las aportaciones están abiertas a cualquier cantidad y modalidad: desde donativos puntuales hasta aportaciones periódicas mediante domiciliación bancaria (ES58 2080 0200 4630 4017 2122). Incluso han creado categorías simbólicas —bronce, plata, oro o platino— para reconocer las contribuciones, que quedarán reflejadas en un libro conmemorativo del órgano.

El crecimiento ha sido rápido: empezaron siendo diez personas y ya son 147 socios. Y no solo de Ferrol. Hay donantes en toda Galicia, Madrid, Canarias o incluso Alicante, donde un colaborador aporta 100 euros mensuales. Además, las donaciones cuentan con importantes beneficios fiscales, con desgravaciones de hasta el 80% en algunos casos.

El órgano punto de partida de iniciativas culturales

El proyecto va más allá de recuperar un órgano. La asociación tiene una visión ambiciosa con tres grandes objetivos.

El primero, litúrgico, pero con una idea clara: «No queremos que sea solo el órgano de San Julián, queremos que sea el órgano de la diócesis en Ferrol».

El segundo, cultural. La falta de órgano limita actualmente conciertos y actividades musicales. «No podemos tener acompañamiento de música de órgano porque no lo hay», lamentan. La intención es impulsar conciertos, ciclos e incluso un concurso internacional de órgano.

Y el tercero, educativo. Galicia apenas cuenta con formación especializada —solo en Ourense—, lo que obliga a futuros organistas  a marcharse fuera. «Queremos que el conservatorio de Ferrol tenga formación en órgano», explican, recordando el caso de un organista local de Mugardos, que es una eminencia a sus veinticinco años, que tuvo que ir a formarse en Holanda.

Órgano en miniatura prestado por el taller de Holanda que construirá el modelo definitivo, de 5metros de altura y más de 1.000 tubos.

Órgano positivo ‘Gray’

Hasta que se pueda adquirir el órgano definitivo, la concatedral cuenta con un órgano más pequeño, el órgano  de origen británico, es un ejemplo de la organería victoriana, con transmisión mecánica, seis registros, teclado y pedalero.

El mueble neoclásico está elaborado en caoba cubana y ha sido cedido por el organero neerlandés Folkert-Rienk Feenstra, servirá para la liturgia y conciertos mientras se instala el futuro órgano, de 5 metros de altura y de más de 1.000 tubos.

El órgano también se concibe como una pieza clave para reforzar el papel de Ferrol en el Camino Inglés, incluso con la idea de impulsar una liturgia específica para peregrinos, como ocurre en Santiago. Porque, en el fondo, este proyecto no habla solo de música.

Es un proyecto que contempla el patrimonio y la historia, pero también la identidad, y que quiere servir como eje vertebrador para que Ferrol cobre la importancia que tiene como eje fundamental dentro de la Sede Mondoñedo-Ferrol.

 

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