La Casa-Teatro Settaro y el esplendor teatral del Ferrol ilustrado

TEATRO JOFRE TECHO_

El Ferrol del siglo XVIII, nacido al calor del gran proyecto ilustrado borbónico vinculado al Arsenal y a la construcción de la nueva ciudad, fue mucho más que una plaza militar. En una población que tenía unas 700 casas y apenas superaba los 1.500 habitantes, la vida cultural encontró un espacio inesperadamente fértil, impulsado por la presencia de oficiales, técnicos, comerciantes y una incipiente burguesía que demandaba formas de ocio propias de las ciudades europeas de su tiempo. En ese contexto, el teatro aparece como uno de los signos más tempranos de modernidad urbana en Galicia.

La Casa-Teatro Settaro: el origen de la escena ferrolana

La primera gran referencia es la llamada Casa-Teatro Settaro, construida entre 1769 y 1770 por el empresario napolitano Nicolás Settaro. Este edificio, concebido para la representación de óperas, introduce en Ferrol un género todavía incipiente en muchas ciudades del mundo. Su existencia resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta que en ese momento aún había capitales europeas e incluso ciudades americanas sin espacios estables dedicados a la ópera.

El teatro se integraba en el nuevo trazado urbano ilustrado, en el entorno de la calle San Bernardo y la calle San Simón, con conexiones hacia la Magdalena, la calle de la Tierra, la iglesia y la plaza de España, ocupando un espacio central en la vida de la ciudad en formación.

El Teatro de Satterano y la consolidación de una tradición

Poco después, este espacio pasa a conocerse como Teatro de Nicolás de Satterano, consolidando una actividad escénica continuada desde su apertura en 1769. Tras la marcha de Settaro en 1772, el edificio fue valorado en 60.000 reales, y en 1779 fue adquirido por el cirujano militar José Forroella.

Bajo su gestión, el teatro mantuvo una programación estable hasta comienzos del siglo XIX. Se trataba de uno de los espacios escénicos más importantes de Galicia en su época, con escenario amplio, dos órdenes de palcos, galerías, lunetas diferenciadas y una platea de gran capacidad, además de decorados y espectáculos diversos como bailes de carnaval. Era un auténtico centro de sociabilidad ilustrada.

Su actividad se prolongó hasta el 15 de noviembre de 1807, cuando fue destruido en un incendio provocado durante un motín, marcando un punto de inflexión en la vida teatral de la ciudad.

El Teatro Principal y la continuidad escénica

A partir de ese momento, Ferrol no interrumpe su tradición teatral. En 1817 comienza la construcción del Teatro Principal, situado en la calle San Bernardo, en el entorno de los números 46, 47 y 48, junto al antiguo Café de la Iberia. Impulsado por el empresario Vicente Lembeye, fue un teatro de dimensiones más reducidas y carácter provisional, pero clave para mantener viva la actividad escénica durante buena parte del siglo XIX, con referencias hasta 1878.

Una herencia que llega hasta el Teatro Jofre

En conjunto, estos espacios muestran que Ferrol no tuvo episodios aislados de teatro, sino una continuidad histórica escénica que lo convierte en uno de los focos teatrales más tempranos y estables de Galicia. Aquella tradición ilustrada, nacida en el siglo XVIII y consolidada en el XIX, tiene hoy su prolongación natural en el Teatro Jofre, que actúa como verdadero epicentro cultural de la ciudad.

En él se reconocen, de forma simbólica y material, las huellas de aquellos primeros teatros que situaron a Ferrol en la vanguardia cultural de su tiempo.

CITES trabaja con la mirada puesta en que Ferrol sea el primer destino ilustrado de España, una apuesta que se materializa en propuestas como el Festival Ilustrado, que tendrá lugar los días 8 y 9 de mayo. Un evento que invita a redescubrir la ciudad desde su herencia histórica, poniendo en valor las raíces culturales que marcaron su desarrollo.

En este recorrido por la Ferrol ilustrada, ponemos el foco en aquellas tradiciones que han logrado mantenerse vivas con el paso del tiempo, a pesar de las distintas etapas y dificultades que ha atravesado la ciudad. Espacios como  los teatros, auténticos puntos de encuentro social y cultural, son ejemplo de una memoria colectiva que sigue latiendo y que conecta el Ferrol de ayer con el de hoy.