REBECA COLLADO | Sábado 17 agosto 2013 | 19:55
Hacía tiempo que una servidora no veía la calle Real de Ferrol de bote en bote. Se echaba de menos eso de tener que esquivar gente,como en mis años mozos, cuando todo el mundo recorría de arriba a bajo la calle dando un paseo. Esta vez la atracción no era el simple hecho de pasear y pasar un buen rato con los amigos. No, eso ya es historia.
Ahora hay que organizar cosas para que la gente salga de casa y nos preguntemos: ¿pero en dónde se mete todo el mundo el resto del año? El caso -que me lío- es que la combinación de coches clásicos y el mercadillo de gangas fue todo un éxito.
Los comercios del centro sacaron esta mañana a la calle unos pequeños puestos con artículos de saldo. Ropa, calzado, cerámica, bolsos, pulseras y carteras, entre otras muchas cosas, llamaron la atención del público, básicamente femenino. Algunas con más ganas de comprar, otras no tan dispuestas porque el bolsillo no lo permite, pero todas rebuscaban entre las prendas. No vaya a ser que se pierdan la ganga de su vida!
El responsable del Centro Comercial Aberto de A Magdalena, Cristóbal García Nores, afirma que este tipo de iniciativas funcionan entre los consumidores. «La experiencia es buena, aunque unas ediciones son mejores que otras, no todas pueden ser iguales». García Nores explica que de esta forma los comercios tratan de «incentivar el consumo. Hay que tener más iniciativas, llevar a cabo actividades que muevan a la gente».
Lo que sin lugar a dudas llamaba y acaparaba la atención de todos eran los coches clásicos estacionados en algunas de las calles peatonales del centro. El teléfono móvil era el objeto más utilizado. Los padres sacaban fotos a los hijos y los hijos a los padres. Nadie quería dejar pasar la ocasión de fotografiarse al lado de unos coches tan impresionantes y bonitos.


Algunos se pusieron nostálgicos, «mira, nosotros lo teníamos en azul», le decía una chica a su acompañante cuando vio un Renault 12. Otros soñaban despiertos cuando veían algunos de los coches americanos de los años 50, «ésto sí que es un coche», comentaban unos chicos jóvenes.
Los que aún no hayan visto la concentración de coches clásicos aún están a tiempo. A partir de las 20.00 los coches y motos se desplazarán hasta la Avenida de Esteiro. Y la última parada de este trayecto será la Plaza de Ultramar, a donde tienen previsto llegar a las 20.30.
Apocacrise zombi
No tuvo tanto éxito la Apocacrise zombi. Parece que la convocatoria o no removió suficientes conciencias, o no fue lo bastante atractiva para que los muertos vivientes dejaran de lado sus que haceres diarios.
En todo caso, algunos zombies se dieron cita en el Puerto y expresaron, cada cual con su orignal atuendo, su disconformidad e indignación con la situación que estamos padeciendo. Los organizadores decidieron recortar el recorrido, por lo que los muertos vivientes no llegaron a las calles del centro de la ciudad.