La épica agranda la leyenda del Universitario

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Imagen del Universitario-IDK Gipuzkoa (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Imagen del Universitario-IDK Gipuzkoa (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Miércoles 12 abril 2017 | 23:05

Pocos equipos con una mentalidad tan clara. Con tanta fe en uno mismo. Salta a la siguiente ronda el Universitario, capaz de deshacer empates y remar en la adversidad para doblegar con elevadas dosis de épica al IDK Gipuzkoa (59-56). Espera ya Perfumerías Avenida.

Al calor del grito constante de la afición, todo comenzaba con aparente calma. La que imprimía Ana Suárez, empezaba la función desde su puesto. Pronto se erigía en cabeza visible Shacobia Barbee, la gran damnificada en la contienda del domingo pasado.

Su empuje resultaba determinante a la postre y también evolucionaba a partir de la templanza, desembocando en su conocido ímpetu. Por detrás se veían las de Lino López, aunque manteniendo el guion establecido. Sin embargo, el Gipuzkoa desvelaba, casi desde el primer minuto, que no venía a especular.

Imagen del Universitario-IDK Gipuzkoa (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Imagen del Universitario-IDK Gipuzkoa (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Lograban las vascas que las navales experimentasen la incomodidad en sus propias carnes, en la cocina de su misma estrategia. Más desatadas, les bastaba poco para sacar mucho a cambio. Enfrente, persistía la seguridad de Ana Suárez y Álex de la Vega transmitía los primeros susurros a Lino López. Si cabe, menos fácil de lo esperado.

El tramo neurálgico de la contienda, frustración envasada en grandes proporciones. Asedio a un tablero rácano para ferrolanas, el técnico acechando al electrónico. Los rugidos iniciáticos al arbitraje, tanto en juego que no se escatimaba ni una discusión.

Se puede ganar por insistencia, como este miércoles. Frente a un plantel de Euskadi encerrado con maestría y revitalizado con impulso. Un puñado de triples levantaban al público, máxime en el caso de una Shacobia Barbee tenaz. El fruto a tanta labor, a echarse responsabilidad a la espalda.

Imagen del Universitario-IDK Gipuzkoa (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Imagen del Universitario-IDK Gipuzkoa (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Siempre preparado para sorprender, el Universitario dejaría en una esquina residual del cerebro lo acaecido hasta los diez definitivos. Les había empezado a fallar la hoja de ruta a las rivales, necesitadas de vértigo y definición.

Sus individualidades suplían otras carencias y abocaban a poner toda la carne en el asador. Segundo a segundo, hasta el último. Bea Sánchez se desesperaba, no encontraba hilo adecuado a su relato. Ana Calvo, seguro de vida; simple, no tanto en realidad, su triple. Cuestión de confianza.

La mirada de Sánchez, de lado a lado. Patricia Cabrera, cuando se le precisaba en la sala. Más triples. Ana Suárez, líder en potencia. Hasta los tiempos muertos afloraban cuando debían. Regalaban conclusiones diáfanas.

Imagen del Universitario-IDK Gipuzkoa (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)
Imagen del Universitario-IDK Gipuzkoa (foto: Mero Barral / 13fotos para Ferrol360)

Las vascas, convencidas del camino idóneo, optaban por redoblar despliegue físico en vista de los acontecimientos que podían sobrevenir. Dotadas de un pellizco adicional de serenidad, asistirían a un discurrir del tercer cuarto en el que los minutos pasaban sin que recuperase todo el tiempo perdido desde el bando anfitrión. A remolque casi en cualquier instante.

Al límite, Barbee no abandonaba la lucha aunque el cansancio hiciese mella en todas. Algo fallaba y las blancas empezaban a exhibir un desgaste que agarrotaba las neuronas. En un ejemplo casi incomparable de tesón, público y jugadoras confirmaban su comunión y apartaban cualquier temor. Una desventaja de diez al terminar el tercer segmento permitía el despertar.

Triple para arrancar. Parqué en fase previa al terremoto por obra y gracia de la parroquia, desmelenada al empate con cinco largos minutos por delante. Antología del renacer con la ayuda de un balón. Infarto en un desenlace para encadenar aciertos. Ojos como platos, sin errores. Nunca se puede dar nada por perdido, pregunten en Esteiro.

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