
RAÚL SALGADO / MERO BARRAL | Ferrol | Sábado 2 diciembre 2017 | 22:25
Enésimo final de vértigo en Esteiro. La falta de acierto en partes fundamentales del partido o el desgaste físico no han supuesto un lastre para el Star Center Uni, que concretó una victoria decisiva por 75-71 ante el Nissan Al-Qázeres Extremadura en los segundos definitivos.
En una tarde fría, el pabellón se fue llenando con menos prisa que en otras ocasiones. Era un duelo atractivo, como empiezan a serlo casi todos en un plantel humilde que está asentado entre los principales. Con despliegue televisivo, las bajas temperaturas se diluyeron en el recinto universitario.
Ceremonial conocido, ritual imprescindible de las jugadoras al inicio y en cada segmento. Se apoyan, se necesitan. Invocan a la grada. Rachael Vanderwal abrió el marcador para enfilar la meta cada vez más próxima de la Copa de la Reina.

Las extremeñas sorprendieron en el primer cuarto, con un parcial de 10-1 que abocó al tiempo muerto y que no se correspondía con lo previsto. Mientras, el grupo de Lino López ya sopesó entonces la paciencia para resolver los entuertos. Rival sin mayores alegrías al que se concedieron espacios, aunque sin perder el orden.
De quemar la pelota a un paulatino despegue con un Al-Qázeres sin guion. Excesivos pensamientos impedían asestar el golpe necesario y el contrincante se fue acercando. 17-14 como resultado del período de estreno.
Las visitantes acabarían remontando con el 24-26 que subió a 5 del descanso. La imagen local fue cambiando y pasó de no temer al lanzamiento desde lejos a ir desperdiciando su superioridad. A fuego lento, Bea Sánchez sería imprescindible otra vez en una formación humilde y con fe, sí, pero de calidad indudable también.

El Uni sostuvo buena parte de su filosofía en la labor de Jamie Scott y varió entre momentos de calma e inyecciones de ritmo. Si el protagonismo estuvo repartido en los dos períodos iniciales, el corazón primó frente a la cabeza en el camino final. La velocidad cayó en el olvido, como los reflejos para reaccionar.
Ahí basó su faena el Al-Qázeres, que fue filtrando puntos pese al empuje de la afición. Alexis Prince lideró una réplica con agilidad y destreza al límite de su propia capacidad. Espantando fantasmas. Al pie de la bocina, un 38-36 ceñido al descanso; cada tanto, un logro teñido de heroicidad.
Los pequeños desajustes se agrandaron ligeramente al regreso. Malabares como síntoma de imprecisión para una montaña rusa perfecta, menos acierto desde el exterior y Bea Sánchez como incansable directora de orquesta. El puerto en el que atracar tras tantas tormentas sucesivas.

Oportunidades sin resultado se fueron acumulando en el listado del Star Center, con una ventaja estrecha al comenzar el último cuarto. Trabajada con pico y pala. Coronándose Jamie Scott y afianzando Sánchez los cimientos de su propia leyenda, afloraron atisbos de actuar a la desesperada.
Los segundos escapaban sin soluciones claras. Cansancio, no fluían ideas. De nuevo, vibró el parqué. Como en la era dorada del OAR que proyectaba la pantalla del ambigú del San Carlos, gracias a TVG, durante el tiempo de ocio. En un epílogo de locos, último minuto eterno: 71-71 a un minuto, 73-71 a 44 segundos.
Como una hormiga, pero ya con una hoja de servicios digna de mención, el Uni se echó a la espalda el arreón y embarcó a la parroquia para lograr el objetivo. Tiempo muerto mediante, la balanza estaba en el medio y volvió a guiñar el ojo a las anfitrionas, sin techo evidente. Porque Ferrol sigue mamando baloncesto.