REBECA COLLADO | Martes 9 julio 2013 | 18:12
Asfedro, Asociación Ferrolá de Drogodependencias, vive sus horas más bajas desde su creación en los años 80. Con una deuda que ronda los 160.000 euros y el impago de dos mensualidades a sus 28 trabajadores, todo parece negro en el futuro de la entidad.
Sin embargo, la junta directiva lucha por sacar adelante la asociación, y ante la pregunta de si creen que van a salir de esta, la respuesta es contundente: «Sí, somos optimistas. Aunque sabemos que nos va a costar trabajo «.
Hace unas semanas, la crítica situación que vive la entidad se hizo palpable y patente en las calles de Ferrol con la celebración de movilizaciones. La presión social, la tenacidad de la junta directiva y una “especial sensibilidad” de la subdirectora xeral de Planificación e Programación Asistencial del Sergas, de Mercedes Lanza, hicieron posible que la administración autonómica adelantara a la asociación 206.000 euros de la subvención que tiene concedida.
Una cantidad que aún no han cobrado, pero que esperan se haga efectiva a lo largo de esta semana o la próxima. La presidenta de la junta directiva de Asfedro, Olga Basterrechea, explica que con este adelanto «podemos afrontar lo que son los gastos”, como el pago de las nóminas a los trabajadores. Pero señala que los 206.000 euros solo “son un respiro, el problema sigue siendo el mismo». Y es que la entidad no puede amortizar la deuda con el dinero proveniente de las subvenciones.
Por ello, la presidenta indica que necesitan “donaciones de empresas y de particulares” y hacen un llamamiento a la sociedad, “que se den cuenta de la situación que atraviesa la entidad porque esta comarca no se puede permitir el cierre” después de 28 años. «Toda ayuda por parte de la ciudad es muy importante, porque de esta manera conseguiremos reducir la deuda y hacer viable la asociación».
La junta directiva explica que la deuda de Asfedro, que ronda los 160.000 euros, es consecuencia en parte de la reducción de las subvenciones en los últimos cuatros años del 22’40%, o lo que es lo mismo, de 254.000 euros. Además, del pago de costas judiciales y abono de las indemnizaciones de unos despidos que fueron declarados nulos.
También aclaran que la administración autonómica no abona las partidas de las subvenciones hasta que la entidad no las justifica, lo que quiere decir que las asociaciones tienen que adelantar los pagos para luego poder justificarlos, y así cobrar las subvenciones.
Futuro de Asfedro
Desde la junta directiva tienen claro que el futuro de la entidad pasa por ajustar el presupuesto a la cantidad que reciben por parte de la Xunta de Galicia, 824.000 euros. Y por conseguir fondos propios para amortizar la deuda. «La entidad hay que salvarla, es importantísima para Ferrolterra».
Por ello, se ponen una meta de 3 años para pagar la deuda, siempre y cuando «no nos recorten más las subvenciones», apuntan desde la directiva.
“Asfedro es una entidad que está buscando su supervivencia en una comarca que también busca su supervivencia” y eso empeora el pronóstico pero también hace más acuciante el buscar una salida, comenta Gerardo Sabio, director técnico de Asfedro.
Porque Ferrolterra no se puede permitir ni acumular más problemas ni perder más puestos de trabajo. “Somos parte de la comarca, Asfedro siempre ha estado muy involucrado con la comarca” señala Sabio.
Los servicios de Asfredo
Asfedro trabaja en dos aspectos fundamentales. Por un lado la prevención, donde se desarrollan los catálogos y programas de la Xunta, y por otro la ayuda asistencial. Los planes de prevención se llevan a cabo en diferentes ámbitos y orientados a toda la población.
En estos momentos, están desarrollando el programa “Educando no Lecer”, en colaboración con la Diputación de A Coruña, en el que dos trabajadores de la entidad se desplazan a fiestas y botellones, y hablan con los chavales sobre el uso de las drogas, las consecuencias que acarrea su consumo, e incluso ofrecen un análisis de las sustancias a los consumidores.

El programa asistencial comprende tres grandes modalidades. Por un lado el programa ambulatorio, que se desarrolla en el propio centro y donde suministran los tratamientos de metadona a 700 personas.
También existe un programa de intervención social, y es que hay que tener en cuenta que Asfedro no «trata» únicamente a las personas con un problema de drogodependencia, sino que también atiende a sus familias.
Por otra parte, Asfedro cuenta con dos programas restringidos, porque son más intensivos y benefician a menos personas. Uno de ellos es el tratamiento asistencial, en el que se acude a casa del usuario y este participa en intervenciones grupales y educativas.
«Ahí es donde solemos destinar a las personas que tienen problemas judiciales, que consiguen un tercer grado si se comprometen a seguir un tratamiento» explica Gerardo Sabio, director técnico de Asfedro.
El otro, el tratamiento terapéutico, que se desarrolla en la comunidad de O Confurco. Allí disponían de 22 plazas, pero se han tenido que reducir a 18 porque no hay presupuesto. En este caso, se atiende a personas que tienen un problema psiquiátrico además de drogodependencia. Se trata de un servicio de salud mental.
“Tenemos que proporcionar mucha accesibilidad al usuario. La posibilidad de recibir tratamiento, en la medida de lo posible, con la mayor rapidez y accesibilidad” indica Gerardo Sabio. «Hay que evitar esperas» dice el director, «porque no puedes pretender que una persona con un problema de drogodependencia espere 7 meses en una lista de espera para ser atendido, porque a ese paciente lo pierdes».
«A la sociedad le compensa invertir en el tratamiento de las adicciones” porque repercute en todos los ámbitos de la sociedad. Se gasta menos en servicios jurídicos, actuaciones policiales, en la sanidad. Dar una respuesta a esta problemática “al final, repercute en la salud de todos», concluye Sabio.













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