
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Sábado 7 mayo 2016 | 21:55
Pocos partidos tan vibrantes en los últimos años, pero tampoco han abundado los que contengan tanta tensión. Como si se dilucidase el propio ascenso, A Malata arrastró al Racing de Ferrol hacia la épica para acabar firmando unas tablas disputadas y merecidas ante un Racing de Santander poderoso.
Ambiente de gala, la mejor entrada en años en el coliseo. Duelo de consignas entre las dos aficiones, con una hinchada cántabra eternamente animada. El cuadro de Pedro Munitis arrancó seguro y mostró contundencia ante la línea de Iván González, con Diego Vela muy rápido al inicio y Pablo Rey solvente.
Armó Miguel Ángel Tena un once condicionado por la gastroenteritis de última hora de Nano Macedo. José Manuel Catalá y Víctor Vázquez asumieron el control en la zaga y Diego Maceira controló por el lateral, meditando mucho más de lo habitual sus incursiones por delante.

El propio jugador de Mos quiso irrumpir en los minutos de estreno, pero los visitantes se emplearon con determinación al evitar vías de agua. Héber Pena, muy acosado también, detentaba el protagonismo que luego querría ostentar Diego Vela y que más tarde acabaría repartido desde parcela central.
Sin demasiadas opciones al ataque, pero tampoco con aprietos atrás, Peña asestó el golpe demasiado pronto. El gol sirvió para confirmar la rápida incorporación del Racing de Santander a la dinámica exigida contra un rival centrado en las salidas de Borja Domínguez.
De nada valían las buenas impresiones de los segundos precedentes a cargo de Catalá e Ian Mackay. Había riesgo de desánimo, pero Jon Ander Garrido tardó tres minutos, que parecieron interminables, en recuperar la alegría con un cabezazo directo al palo. Síntomas del despertar pese a que Joselu pasaba a desdibujarse sin remedio.

La posición de vanguardia de Héber Pena no ayudó a asustar al contrincante. El árbitro no iba a poner de su parte, se ratificó esa sensación con poco esfuerzo. Los santanderinos estaban en todas partes, prestos para aparecer por sorpresa y poner en tela de juicio las pretensiones de juego bonito.
Tena fumaba en pipa desde la caseta, pertrechado con su botella de agua. Diego Maceira exploró nuevos territorios por sala de máquinas, pero la parcela más avanzada no sacaba provecho. Tocaba remar y cuando se quería hacer algo bien había freno. Pudo recuperar el dominio del tiempo, doblando la estrategia hacia otro costado.
La conducta de los de Sardinero no encontraba a un juez que detuviese ese proceder y las chispas aparecieron con demasiada facilidad. Afloró algún desaguisado colosal, pero los fontaneros taparon carencias. En superficie se relajaba la electricidad, pero era un espejismo.

El empate no llegó al descanso, pero sí en el minuto de la reanudación. Obra y gracia de Borja Domínguez, su golazo igualó el pulso y avivó la llama de la esperanza. Con tablas, el Racing recuperó su mejor versión creativa, desplegó abanico de opciones y supo reponerse del primer golpe.
Sin encontrar su espacio, Joselu quedó relegado y el brillo de Pablo Rey ganó enteros. Mayor asedio que se consolidó con la entrada de Iván Forte por el duro Héber Pena. Una genialidad estratégica firmada por Borja Granero nubló el horizonte, dando entrada tras el 1-2 el técnico local a Kike Márquez. Poco dejaría sobre el tapete.
Entregado a soldar la conexión entre líneas, el grupo anfitrión se sostuvo en la personalidad de Víctor Vázquez para retener, pero acabaría cambiando de idea el preparador. Entró Román Golobart porque había partido. Más efectivo al repeler, el Racing se encontró a un conjunto cántabro con pulsión atacante, pero momentáneamente como pollo sin cabeza.

Los despistes les pasaron factura y un tanto en propia puerta confirmó el empate final. La rapidez y pillería de Coulibaly se apagó y los ánimos se encendieron en exceso. Acusaciones de insultos, los dos entrenadores fuera de la cancha, suplentes saltando sin cesar con la igualada y conatos de enfrentamiento. Demasiado en juego.
Una puerta del túnel de vestuarios pagó el cabreo visitante. Justo antes, en el último minuto, dos tarjetas para los locales, otra en filas visitantes y la expulsión de Munitis y Tena por un enfrentamiento entre ambos. El Racing de Ferrol depende de sí mismo para alzarse campeón la próxima semana en Astorga.
FICHA TÉCNICA
Racing de Ferrol: Ian Mackay, Iván González, Diego Maceira, Víctor Vázquez (Román Golobart en el 84), José Manuel Catalá (Kike Márquez en el 74), Jon Ander Garrido, Héber Pena (Iván Forte en el 59), Borja Domínguez, Joselu, Pablo Rey y Diego Vela
Racing de Santander: Óscar Santiago, Fede, Migue García, Caneda, Santamaría, Borja Granero, Óscar (Isma Ferro en el 67), Peña, Dioni, Pumpido (Coulibaly en el 58) y Dani Rodríguez (Artiles en el 49)
Goles: 0-1, Peña, minuto 10; 1-1, Borja Domínguez, minuto 46; 1-2, Borja Granero, minuto 74; 2-2, Santamaría en propia puerta, minuto 89
Árbitro: Iván Caparrós (Comunidad Valenciana), que ha amonestado a los visitantes Dani Rodríguez, Fede, Pumpido, Peña, Borja Granero y Mikel y a los locales Pablo Rey, Diego Maceira, Borja Domínguez, Jon Ander Garrido, Víctor Vázquez, Diego Vela e Iván González; expulsados ambos entrenadores
Incidencias: A Malata, unos 9.000 espectadores