
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Martes 10 noviembre 2015 | 12:22
El centro de la ciudad suele desperezarse con calma, el grueso de la clientela no es madrugadora. Sin embargo, se veía ajetreo en la milla de oro de A Magdalena poco después de las diez, la hora habitual de apertura de las tiendas. Se escuchaba la palabra «desastre» entre algún empleado que recurría a la escoba para adecentar la entrada a su local.
Es el tema de conversación en los propios comercios, en los bares y a pie de calle. No es necesario ser muy cotilla, llega el asunto al oído. Generalizado un cierto descontento entre propietarios y trabajadores del tramo central de la calle Real, las vallas se han adueñado de los accesos a la vía desde las tranversales de la tableta de chocolate de la zona histórica naval.
Es también el día del boj, que ocupa maceteros repartidos entre Armas y Amboage. Insisten algunos de los responsables en la ausencia de diálogo por parte del Concello, ya que afirman que les habría gustado conocer la supresión del estacionamiento y paso de coches de forma oficial. La medida rige desde las 23:00 horas del lunes, ya no pueden entrar los vehículos.

El consistorio arguye que la estancia de turismos estacionados en esas manzanas era más que testimonial. Sin embargo, varios establecimientos no encenderán su iluminación nocturna entre este martes y el miércoles como particular señal de protesta. No parece que los carteles reivindicativos que lucen estos días vayan a ser la única medida de presión.