
RAÚL SALGADO | Ferrol | Jueves 8 septiembre 2016 | 14:26
El que escribe estas líneas llega al campo anexo del estadio con cautela. La derrota de este miércoles en Copa del Rey, bien es cierto que en la ruleta que suponen los penaltis, representa un golpe. La grada de A Malata acariciaba la ebullición durante y, qué decir, al término del partido.
La puerta del recinto está entreabierta, como de costumbre. Dos aficionados, un menor y un adulto, divisan desde la escalera un entrenamiento volcado en las inmediaciones de ese acceso. Disparos a puerta para unos y estiramientos para otros, un grupo este último que se correspondía básicamente con el grueso de los que jugaron ante el Cirbonero.
Las luces se apagaron muy pronto la noche anterior. Casi mejor, la mayoría de los presentes tenía ganas de salir cuanto antes. Aunque no fuese la liga, se quería olvidar lo vivido. ¿Sonrisas y lágrimas a la mañana siguiente? No, ese es el título de una película. En el ejercicio se ve una mezcla de seriedad y tímidos arranques de optimismo. Necesidad de pasar página.

Remataban a la portería defendida por el juvenil Carlos Berea y el recién llegado Brais Pereiro varios futbolistas. De Juan Martínez a Víctor Vázquez, pasando por Diego Maceira, Brais Abelenda, Borja Freire, Aitor Pascual y Julio Delgado. A su lado, Fran Beade. El preparador físico tutela sus evoluciones al tiempo que Míchel Alonso charla con Dani Benítez.
El deportista completa sus ejercicios específicos de recuperación de la lesión que le ha apartado estos días del césped. Al término, se arranca y pide balón para prepararse en solitario. Adrián Armental, Álex Felip, David Bandera, José Cruz, Sergio García, Javier Velayos, Pablo Rey, Nano Macedo y Sergio Martín realizan estiramientos y abandonan con antelación la sesión.
En realidad, fue breve; concluyó en torno a las doce del mediodía. Beade habla del punto «positivo» que hay que buscar en el rendimiento de cada uno de los verdes y David de Navas alecciona al portero incorporado esta misma semana. No se ve en el anexo a Joselu, como tampoco a Bicho. Rabia contenida en los esfuerzos al disparar, Beade no quiere «tiros tan cerca de la portería».

Pequeñas dosis de humor, píldoras de sonrisa y tímidos juegos entre compañeros al descender de regreso a los vestuarios. Aprieta poco a poco el calor, quién lo habría vaticinado a primera hora de la mañana. Toca «trabajar al 100 %», centrarse en el verdadero desafío. El Racing de Santander rinde visita el domingo.