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Leo Fioravanti se come el Pantín Classic

JOSÉ MARÍN AMENEIROS | Valdoviño | Domingo 31 agosto 2014 | 21:30

Decía Vicente Irisarri, sempiterno speaker del Pantín Classic, durante la final de hoy, que el italiano Leo Fioravanti sólo comía pasta. El surfista se saltó la dieta para engullir el Pantín Classic y proclamarse campeón de la 27ª edición con un surf sólido y de calidad día tras día, en un torneo que ha tenido de todo: mar grande, lluvia y viento y un sol criminal para despedir a lo grande una fiesta más de una competición cada vez mejor y más internacional.

A falta de un minuto para que sonara el bocinazo que daba por terminada la final y el campeonato, el uruguayo Marco Giorgi abarloó su tabla a la de Fioravanti para darle la enhorabuena. Ambos llevaban más de media hora disputando una final tensa, a ratos aburrida, sólo alegrada por el italiano, que desde el inicio lanzó su melena rubia a devorar olas hasta el punto de dejar a Giorgi con la necesidad de sumar dos puntuaciones para superarle.

El uruguayo, con licra roja, pareció calmado al principio en la selección de olas, dejando pasar una tras otra de todas las que le enviaba la factoría de Pantín. Tras amagar un par de bajadas y salir volando de otra, el reloj se le cayó encima e Irisarri lo advirtió por los altavoces: Giorgi no estaba nada cómodo. Ahí quedo sentenciada la final, primera que gana un surfista de Italia en la historia del torneo.

La diferencia quedó patente en las cifras. Leo Fioravanti coleccionó dos olas de 7,83 y 6,33, para sumar un 14,16. Mientras, Marco Giorgi contó apenas un 6,30 en total, siendo su mejor puntuación de 4,13. Muy lejos de la promesa italiana, que con este torneo sigue surfeando camino de la realidad, bajo la tutela del once veces campeón del mundo de la ASP, Kelly Slater.

Hasta la final, una senda dura recorrida por ambos surfistas, que ronda tras ronda vieron caer a estrellas de la talla de Joan Duru, Steven Pierson –campeón del 2013-, Santiago Muniz –quien finalmente quedó 3º junto a Kanoa Igarashi-, o el gallego Gony Zubizarreta. Un Zubizarreta cada vez más veterano del Pantín Classic, y que hizo todo lo posible por pasar la manga del sábado y contentar a su público, hasta el punto de que los jueces le pitaron interferencia en la última y desesperada ola.

De izquierda a derecha: Marco Giorgi, Leo Fioravanti, Santiago Muniz y Kanoa Igarashi.
Leo Fioravanti, con camiseta blanca, exultante en el primer cajón del podio de este 27º Pantín Classic. (Foto: Pantín Classic)
La gente rodea a Leo Fioravanti mientras este sale victorioso de las aguas de Pantín. (Foto: J. M. Ameneiros)
La gente rodea a Leo Fioravanti mientras este sale victorioso de las aguas de Pantín. (Foto: J. M. Ameneiros)

Con la conclusión de este 27º Pantín Classic, el torneo parece consolidarse aún más en el panorama internacional. En parte gracias a un público que no ha fallado, con miles de personas tostándose durante el fin de semana en el arenal, y una traca final que no vio casi un hueco libre en los graderíos de duna y hierba.

Un público que, en premio por su fidelidad, pudo disfrutar como siempre de multitud de actividades durante todo el campeonato. Además, la infraestructura cambió respecto a pasadas ediciones, con nueva zona de entrevistas a los pros tras cada manga, bonita decoración de madera de la cabina de jueces y narradores, un amplio bar con terraza de vistas inmejorables, y una parrilla que casi hace salir a los surfistas del agua en mitad de la manga por el olor a churrasco.

«Hoy es el cumpleaños de mi mamma», decía orgulloso y exultante Leo Fioravanti en el podio. Habrá que mantener, pues, la vista sobre este surfista, pues aún tiene que cumplir en diciembre la escandalosa cifra de 17 años. Por lo pronto, Kelly Slater, como comentaba Irisarri, ya le ha metido en su equipo. El speaker aprovechó para lanzar al aire la petición a Kelly, mejor surfista de la historia y quien aún no ha probado las olas de Pantín, que se deje caer por el torneo en alguna edición.

Después de ver a Sage Erickson, campeona de 2012, paseando distraída por Pantín mientras comía un bocata, sólo queda imaginarse a Kelly Slater en la 28º edición. Vicente Irisarri llamándolo para entrar en manga y Kelly, en el bar, con una Estrella Galicia en la mesa, medio bigote de espuma, el sol reflejándose en su coronilla y él, mostrando una boca con trozos de carne entre los dientes, alzando una costilla roída y gritando: «¡Yo he venido aquí a comer churrasco!».