Lady Rodas más conocida como Leyna Professional, es la mujer que está detrás de la marca de tratamientos capilares, que lleva más de una década dedicándose al cuidado del cabello. Nacida en Colombia y formada profesionalmente en Chile, Lady pasó más de una década en Santiago de Chile desarrollando una carrera vinculada al mundo de la peluquería y la estética.
Hoy abre su segundo centro en Santa Cecilia, tras el éxito de su primer centro en Cambre, donde atiende a muchas clientas que viajan exclusivamente para recibir sus servicios.
Tras su primera experiencia en la capital chilena, dirigiendo su propio espacio descubrió la disciplina que terminó convirtiéndose en su especialidad, «siempre me incliné por los tratamientos. Era la parte que más me gustaba, implica un aprendizaje del cuidado de cada tipo de cabello», explica.
Una mirada distinta al cabello
Para entender el trabajo que hoy desarrolla Leyna, hay que entender primero la relación cultural que existe en muchos países latinoamericanos con el cabello. «Nosotras tenemos un cabello bastante rebelde. Hay personas que tienen el pelo muy rizo y son pelos en muchos casos más duros y secos. Luchar con él todos los días es difícil. Por eso en el caso de latinoamérica el tratamiento del cabello está muy avanzado, sobre todo en la experimentación con alisados».

Durante años trabajó con los sistemas más habituales en ese mercado. Muchos de ellos utilizaban formulaciones agresivas que prometían resultados inmediatos pero terminaban debilitando el cabello. Por un lado, una normativa mucho más estricta sobre determinados componentes. Por otro, una oportunidad para replantearse su forma de trabajar. «Tomé la decisión de buscar una línea que fuera más natural, que no dañara el cabello y que además lo ayudara a repararse».
Ese proceso de búsqueda desembocó hace ya casi siete años en una línea de trabajo centrada en tratamientos orgánicos y formulaciones de inspiración vegana, alejadas de los antiguos sistemas con formol, creando su propia marca de tratamientos: Leyna profesional.
El objetivo no es cambiar el pelo sino entenderlo
Una de las ideas que más repite Lady durante la conversación es que no todos los clientes buscan lo mismo. Hay quien quiere un cabello completamente liso. Hay quien quiere mantener su rizo natural hidratado, y hay quien simplemente quiere dejar de pelearse cada mañana con su cabello.
Por eso, antes de cualquier tratamiento, el centro trabaja siempre con cita previa y evaluación personalizada. Cada cliente pasa por una valoración inicial en la que se analiza el historial del cabello, si existe coloración previa, hábitos de cuidado y expectativas reales.«Hay personas que no quieren el cabello liso. Solo buscan eliminar el frizz, aportar brillo o suavidad».

Entre los tratamientos que más destacan está el llamado tratamiento reconstructor, pensado especialmente para cabello rizado.No busca modificar el patrón del rizo ni convertirlo en liso. Su objetivo es otro, eliminar el encrespamiento manteniendo el movimiento natural. «El cabello rizado tiene mucho frizz. Este tratamiento ayuda a definirlo y sobre todo hidrata muchísimo».
La idea, explica, es evitar ese efecto de volumen descontrolado que suele aparecer cuando el cabello pierde hidratación.
La taninoplastia: el tratamiento estrella
Pero si hay una técnica que hoy concentra gran parte de la demanda es la taninoplastia. Leyna la define como un híbrido entre tratamiento y alisado. El proceso comienza con un diagnóstico previo, continúa con un lavado específico, aplicación del producto, exposición controlada al calor y una fase final de sellado mediante plancha.
Todo el procedimiento puede prolongarse entre dos horas y media y tres horas. El resultado se nota desde el primer día. «Tiene una duración aproximada de entre cuatro y seis meses dependiendo del mantenimiento que haga cada persona».
El centro parte de la filosofía de que este tipo de tratamientos, no son tratamientos que se realicen a diario, «la idea es que las personas puedan hacerse un tratamiento una o dos veces al año, por eso trabajamos con cita previa, y atendemos de forma personalizada sin esperas».
Además, los tratamientos que aconsejan dependen de más factores, además, del tipo de cabello, «no es lo mismo una persona con un cabello frizz en verano que en invierno. Las condiciones cambian, en verano aumenta la exposición solar, y los agentes como el cloro de las piscinas, o el salitre de las playas, por eso se necesita un extra de hidratación o de control de humedad, que en invierno no es tan necesario».
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De atender clientas a formar profesionales
El proyecto ha dado un paso más. Además del trabajo con las clientas habituales, Leyna está desarrollando una línea orientada a la formación. La idea de este tipo de centro «no es llenar una peluquería tradicional ni trabajar con colas y turnos interminables».
En el centro forman a otras peluqueras en los tratamientos para que puedan desarrollarlos en sus propios centros, «damos formación teórico-práctica. La profesional viene con una modelo, se explica todo el proceso y luego hace la práctica real, para fijar el aprendizaje».
Cada formación incluye acompañamiento y herramientas para que quien aprende pueda empezar a aplicar posteriormente estos tratamientos en su propio centro.

Un proyecto cocinado a fuego lento
Aunque la apertura es reciente —apenas unas semanas de funcionamiento— detrás del proyecto hay mucho más tiempo del que parece. El local llevaba cerca de un año preparándose, sin prisas. Pensando más en el largo plazo que en abrir a corto plazo.
Además, apuestan por la zona de Ferrolterra, «normalmente preferimos que el espacio esté alejado del casco de las ciudades, para facilitar el acceso a la gente tanto de Ferrol como Narón, pero también a personas que quieran hacerse un tratamiento puntual, y vengan de zonas más alejadas. Estamos muy cerca de la estación de Feve, y cerca de las salidas de la autopista, para facilitar el acceso a la gente de la comarca».
Leyna Profesional es un nuevo espacio para el cuidado del cabello, con años de experiencia y con la satisfacción de muchas clientas que ya han conseguido dejar de pelearse con su pelo.
