
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | Ferrol | Sábado 19 septiembre 2015 | 09:22
Han pasado algo más de tres meses. Sábado 13 de junio, Jorge Suárez asume la alcaldía de Ferrol con los votos de su emergente coalición, Ferrol en Común, y los de PSOE, su socio en un gobierno a dos escaños de la mayoría absoluta, y el BNG.
Esta formación, lo confirman los cien primeros días, dejó en ese punto su respaldo a un bipartito que ve atenazado por directrices de cúpulas estatales y al que este viernes tumbó su propuesta de modificativo presupuestario junto al PP. No han sido sencillos los primeros pasos como regidor aunque el nuevo mandato comenzase en un verano que parece dejar dormida la vida política.
No es este el caso. La crisis del agua fue la primera prueba de fuego para el renovado Concello, que defendió claramente sus tesis en un enconado conflicto con la Xunta. Con toda la ría sin poder abrir el grifo, el enfrentamiento alcanzó su punto de efervescencia el sábado 18 de julio, cuando el Gobierno gallego autorizó el consumo y privó únicamente del mismo a la cabecera de comarca.

Una reunión técnica insólita en la mañana de un domingo estival sirvió de antesala a una recuperación del suministro, esa misma tarde, celebrada prácticamente como una fiesta entre la expectación mediática a nivel estatal.
El Ayuntamiento afeó a la administración autonómica los métodos empleados para los análisis, la falta de información al grupo de gobierno y la llamativa diferencia entre los datos que manejaba la Xunta y los de Emafesa. La problemática evidenció claras divergencias entre los responsables municipales y los titulares de la parte privada de la compañía de aguas, agravadas a posteriori.
La comunicación sobre la inactividad de la EDAR pese a su teórico funcionamiento desde 2014 elevó la tensión hasta pedir el regidor la salida del gerente, Alejandro Pisa, que Urbaser ha bloqueado. La firma espera ahora por una nueva dirección a dos bandas que no ha trascendido todavía. La paralización de la tasa del saneamiento no llegó hasta este pasado viernes.

Promesa en campaña ante el descontento social, se opta por la suspensión, sin descartar la derogación, la total supresión del tributo aunque entre en actividad real la depuradora de Prioriño.
Alejado ya de polémicas por obras heredadas, como la pérgola del Parador de Turismo, el consistorio encara el camino hacia sus primeros planes propios, pero la minoría en la corporación obliga a negociar al límite para evitar derrotas como la de esta última semana. Los paños calientes también han dejado en el olvido, por el momento, los detalles sobre la Semana Santa del 2016.
A falta de un nuevo encuentro con las cofradías, el anuncio de reformulación del apoyo económico local a la celebración religiosa de interés turístico internacional aguarda por una concreción que podría avivar el fuego en las hermandades. Estas ya avisan: sin el mismo respaldo monetario, los pasos y los penitentes se quedan dentro de los templos.
Tres meses tras los que se sigue hablando del personal eventual, una ordenanza de animales igualmente censurada en fechas electorales -playa de perros a la espera- y, a mucha menor escala que en A Coruña o Santiago de Compostela, de las ausencias de Suárez a citas de índole confesional. El lunes ofrecerá su balance de 100 días el gobierno local ante la prensa.