Los 25 años del accidente del ‘Discoverer’, el día que Ferrol se convirtió en una ‘isla’

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M. CORRAL | Ferrol | Viernes 13 enero 2023 | 15:15

El 13 de enero de 1998 no era viernes, sino martes, y las borrascas azotaban con más fuerza nuestra costa de lo que estamos acostumbrados en las últimas semanas. Aquel día de hace 25 años, Ferrolterra se despertó con la noticia de un accidente cuyas consecuencias nadie calibró en un principio: en una noche de vientos huracanados, la plataforma petrolífera que acababa de construir la antigua Astano, en aquel momento Izar-Fene, rompió 16 estachas y se empotró contra el puente de As Pías.

Con 254 metros de eslora y una manga de 30 metros, el Discoverer Enterprise hizo vela impulsado por vientos que llegaron a soplar a 181 kilómetros por hora, según las crónicas de la época, en un «fuerte y súbito temporal» para el que los responsables de seguridad de Astano no estaban prevenidos. Avisaron de inmediato a la Policía y se puso en marcha un dispositivo que se basó en cortar el tráfico antes del puente, proteger la zona, verificar que no había daños personales y tratar de desencallar la plataforma de los pilares del puente, algo que se logró gracias a seis remolcadores con la pleamar de las 16:00 horas.

Fene, Mugardos y Ares se quedaron sin suministro de agua porque As Pías, además de ser una pasarela para el tráfico y las personas, era también el soporte de los servicios que no se recuperarían hasta 11 días después del accidente. El periodista Anxo Lugilde, en aquel momento en La Voz de Galicia, firmó el 14 de enero un artículo donde nos descubría a los que podrían haber sido los últimos en cruzar el puente antes del siniestro: Ezquerro y Prego, un matrimonio de Pontedeume que había estado en Ferrol viendo, casualmente, Titanic.

25.000 vehículos al día

El puente de As Pías se había inaugurado el 17 de octubre de 1968 y fue un proyecto del ingeniero coruñés Ramón Vidal Artaza. Con algo más de 5 kilómetros de largo, se construyó en tres tramos. El primero, de 600 metros con salida de Fene, costó 6 millones de pesetas mientras que un segundo recorrido hasta O Montón tuvo un coste de 200 millones y completó 2.100 metros de recorrido. Por último, la tercera fase hasta Ferrol, de 2.500 metros, supuso una inversión de 246 millones de pesetas. Valió en total 452 millones de pesetas y en el momento del accidente, hace 25 años, la policía cifraba el tráfico diario en 25.000 vehículos.

Además del corte de agua a los municipios de la otra banda de la ría, hay que recordar que Ferrol quedó semi aislado por carretera al no existir entonces el puente de la autopista, que no se inauguraría hasta 1999. Así que, además del suministro de servicios repuesto 11 días después, la comarca se enfrentaba a caravanas de vehículos que provocaban retenciones de 10 kilómetros de largo en la carretera de Castilla: recorrer Narón y Neda era imprescindible para llegar a Fene y, desde allí, poder desplazarse al resto de Galicia. Renfe y Feve incrementaron sus servicios de trenes para descongestionar el tráfico.

Los ediles de Tráfico de Ferrol y Narón se coordinaban entonces con los jefes de la Policía Local para dar una mayor fluidez al tráfico que, en aquel momento, suponía en esos 15 kilómetros «uno de los volúmenes de tráfico más altos de la comunidad». Había dos puntos negros que acumulaban retenciones por encima del resto: Fene y Pontedeume, con grandes atascos en horas punta. En paralelo a esta problemática, la sociedad civil se organizaba una vez más para reivindicar la pronta reconstrucción del puente incluyendo mejoras y la aceleración de la llegada de la autopista a la ciudad naval.

La sociedad toma las calles

La Plataforma Ciudadana quedaba todos los domingos a las 12:00 horas para cubrir los 100 metros que se podían recorrer del puente de As Pías antes del perímetro de seguridad. En sus concentraciones lograron reunir a miles de ciudadanos de todos los municipios de la ría pidiendo que la zona fuese declarada de emergencia. Lograron ser un interlocutor con los grupos políticos y también con la prensa, criticando duramente la actitud del presidente de la Xunta de Galicia, por entonces el popular Manuel Fraga, que se negaba a recibirlos. Incluso el obispo, José Gea Escolano, pidió en aquellos días que «pronto podamos tener en Ferrol unas vías de comunicación modernas».

Después de las reivindicaciones, llegaron las promesas. El Gobierno central anunció la reparación del puente en tiempo récord y que la autovía entre Fene y Ferrol se empezaría a construir en el verano de ese año 1998. Lo hizo en boca del ministro de Fomento de la época, Rafael Arias Salgado, y del delegado del Ejecutivo en Galicia, Juan Miguel Diz Guedes. El proyecto de reconstrucción de As Pías salió por la vía de emergencia del Consejo de Ministros. Entretanto, las personas que vivían del mar no podían trabajar en la zona porque permanecía bajo el perímetro de seguridad con todo el perjuicio económico que supone y las protestas derivadas.

Fue Dragados la empresa que se hizo cargo del proyecto de levantamiento de As Pías y la publicidad que sufragó en los medios de comunicación nos devuelve ahora titulares grandilocuentes sobre el desarrollo de sus tareas. Trabajaron unos 110 operarios a destajo durante dos meses y el 10 de marzo del 98, 56 días después del accidente, Arias Salgado abrió el puente al tráfico en un «tiempo récord». No obstante, todavía faltaba la ampliación a cuatro carriles que no llegó hasta el 19 de junio, donde a las 6:30 horas pasaron los primeros coches por la infraestructura tal y como se conserva 25 años después. Entonces la apertura fue parcial y por las noches permaneció cerrado hasta el 30 de junio.

Indemnizaciones y responsabilidades

Grandes empresas como Megasa, Iasa y Forestal del Atlántico reclamaron por las pérdidas, así como las estaciones de servicio de la zona y pequeños empresarios como restaurantes y taxistas, pendientes de cobrar compensaciones que siguieron reclamando más de una década después del accidente. Fue el conocido juez Luis Aulet Barros el que se encargó del asunto porque estaba de guardia y se hizo cargo de las reclamaciones millonarias en un primer momento.

En noviembre de 1998 cuando archivó diligencias previas al no observar irregularidad penal, pero tanto la Fiscalía como la Audiencia Provincial se opusieron al archivo. La controversia jurídica, que se prolongó hasta la segunda década de los 2000, se basaba en aclarar si el huracán que provocó que el Discoverer rompiese amarras se pudo prever y si tendrían que haber incrementado la seguridad de ser conocedores en Astano. Ahora, 25 años después, los que teníamos consciencia aquel 13 de enero recordamos a la perfección, como en cualquier otro momento histórico de repercusión mundial, qué estábamos haciendo cuando nos enteramos que un barco se había estrellado contra el puente de As Pías.