ALICIA SEOANE | Lunes 23 de marzo de 2026 | 12:53
La Semana Santa se reinventa cada año, pero pocas veces una tendencia irrumpe con tanta fuerza como la de este 2026: los mini capuchones. Pequeños, llamativos y cargados de simbolismo, estos objetos se están convirtiendo en el regalo estrella, desplazando poco a poco a las tradicionales estampas.
La idea no surgió por casualidad, sino directamente de la demanda del público. «Esto empieza siempre por la gente. Venían a comprarnos estampas de capuchón y nos preguntaban si teníamos mini capuchones», explica Pilar Paramés. A partir de ahí, decidieron dar el paso: «Este año hemos sacado algunos modelos, no todos porque hay muchísimos, y la respuesta está siendo muy buena».
Los más pequeños son los principales entusiastas, aunque no los únicos. «A los niños les encanta, pero también a los mayores. Quien lo recibe se queda encantado de llevarse su mini capuchón».
De la tradición a la innovación
Durante décadas, las estampas de Semana Santa han sido un clásico imprescindible. Detrás de este nuevo fenómeno hay toda una vida dedicada a esa tradición. «Llevamos casi 40 años haciendo estampas. Lo recuerdo desde niña, con 12 o 14 años ayudando a colocar y preparar todo».
Solo este año, la producción alcanza las 50.000 estampas, una cifra que refleja la magnitud de esta costumbre. «Prevemos venderlas todas y quedarnos sin ellas», asegura, convencida de que volverán a agotar existencias.
Sin embargo, este 2026 marca un punto de inflexión. Las estampas siguen presentes, pero ahora comparten protagonismo con un producto más visual, coleccionable y especialmente atractivo para las nuevas generaciones.
La acogida de los mini capuchones está siendo tan alta que ya se habla de posibles roturas de stock antes de que termine la semana. Para facilitar el acceso, el horario de venta se amplía al máximo: «Estamos abiertos por la mañana y por la tarde, y muchos días ni siquiera cerramos al mediodía».
El establecimiento mantiene sus puertas abiertas desde primera hora hasta la noche, al menos hasta el Jueves Santo por la mañana.
Lo que empezó como una simple petición de los clientes se ha convertido en un fenómeno que apunta a marcar tendencia en los próximos años. Los mini capuchones no solo renuevan la tradición, sino que conectan con el público más joven y transforman la forma de vivir y compartir la Semana Santa.