M. C. | Ferrol | Jueves 19 septiembre 2019 | 11:32
Un minuto de ruido -aplausos, silbidos, percusión, gritos- puso punto y final a la concentración feminista que se celebró este miércoles en Ferrol para condenar el triple asesinato machista de Alba, Sandra y María Elena. La movilización, capitaneada por la Marcha Mundial das Mulleres, reunió a más de 500 personas en las inmediaciones del edificio administrativo de la Xunta de Galicia para clamar justicia y recursos para luchar contra el «terrorismo machista».
Fue una acción de protesta y condena que se convocaba simultáneamente en decenas de municipios gallegos, donde hubo más representación comarcal como en As Pontes y Cabanas. Los minutos de silencio quedaron atrás para dejar paso a las reivindicaciones en voz alta. «Estamos fartas», ese fue el grito unánime de mujeres y hombres que llegaron a cortar el tráfico en la esquina con la calle Rochel haciendo necesaria la presencia de la Policía Local para desviar a los automóviles por Españoleto.
En la lectura del manifiesto se dejó bien claro que el tiempo de los gestos se había acabado. Que se necesitan recursos económicos para combatir la violencia ya desde las aulas, porque el machismo -cuya última y trágica expresión son crímenes como los de Valga- no es una epidemia que no se pueda combatir, que nos venga dada. No es cosa de locos a los que les da un arrebato, es violencia de raíz contra la que hay que rebelarse.
Ante la pancarta que rezaba que «para cambiar o mundo» es necesario «acabar con la violencia machista», se dibujaron en el asfalto tres siluetas simbolizando los cuerpos de las tres asesinadas en Valga. Sobre ellos, se depositaron claveles blancos. Sin duda, un momento desgarrador que, lejos de hundirnos en el dolor, está consiguiendo hacernos cada vez más libres y combativas.