FERROL 360 | Jueves 3 de abril de 2025 | 10:15
¿Un chocolate con sabor a percebe? Existe. Se elabora en Pontedeume, en un obrador de la Avenida de Ferrol, donde todo se hace desde cero: desde moler las habas de cacao crudo hasta formar la tableta final. Se llama OXÓCO y es el proyecto personal de Tomás Rodríguez, un artesano que volvió a Galicia después de trabajar en pastelerías y restaurantes de alto nivel para crear algo completamente distinto.
«Tiene alga codium que sabe a mar, y el percebe sabe a mar», dice sobre el ingrediente principal del chocolate Atlántico, recogida en la costa gallega. Esa es solo una de las seis variedades con las que OXÓCO salió al mercado en diciembre de 2023. El resto también remite al paisaje: eucalipto, crema de orujo, maíz amarillo, pan de masa madre, limón, canela o almendra marcona.
«Los sabores los planteamos por recuerdos»
«Los seis primeros sabores los planteamos un poco por recuerdos y productos de la zona», explica Tomás. No hay aromas añadidos ni bases industriales: todo parte de habas de cacao de origen, que se tuestan, se descascarillan y se muelen con piedra de granito en su obrador de Pontedeume. En lugar de saborizar, infusionan. Y si el ingrediente lo permite, lo integran directamente en el proceso. Aunque explica que con las algas es algo diferente porque hay que terminar de secarlas, molerlas, dejarlas reposar con el cacao y volver a molerlo todo junto.
Cada tableta se convierte así en un retrato comestible de Galicia. El chocolate Terra, por ejemplo, se hace con eucalipto. El Millo, con un 30% de maíz. El Camiño recuerda a la tarta de Santiago. Y el Cremiño, más dulce y untuoso, incluye leche en polvo gallega y un toque de crema de orujo.
Además de las tabletas, están preparando nuevos formatos como bombones y nuevas recetas inspiradas en productos gallegos, entre ellos, quesos locales. «Vamos a hacer uno con dos quesos diferentes que nos gustan mucho, uno azul y otro más curado», adelanta Tomás.
OXOCO no es solo una apuesta por el chocolate artesano, sino una forma de reinterpretar Galicia a través del gusto. Desde su obrador en Pontedeume, Tomás Rodríguez transforma ingredientes del territorio en algo que se puede saborear, sin atajos, sin artificios. Un proyecto que no busca imitar lo que ya existe, sino recordar —a través del cacao— de dónde venimos.