
RAÚL SALGADO | @raulsalgado | As Somozas | Domingo 1 noviembre 2015 | 20:51
Recurriendo a la efectividad desde un juego gris, el Somozas supo adjudicarse el botín en juego. Victoria del Somozas en el Alcalde Manuel Candocia (2-1) ante un conjunto burgalés que sacó provecho de las dificultades, pese a que el cuadro local mostró contundencia en su esquema, principalmente en el centro del campo.
Stili exhibió un once de muchas garantías pese a las bajas y dio entrada a Adrián Hernández Montoro en defensa y a Quique Cubas al ataque, aprovechando, en este último caso, la ausencia por lesión de Mario Barco. Invocando a los espíritus, como señalaba el animador por megafonía, los anfitriones se toparon con un escenario poco agradable.
La energía positiva de una noche mágica no bastó para que magia, calidad y velocidad se aunasen en un mismo once. Lució una defensa bien armada el Somozas, con Adrián y Antonio por el medio y Juanmi y Varela por los laterales. Se replegaba con orden ante las primeras carreras visitantes por las bandas.

Juego intenso desde el primer minuto, aunque acabaría rebajándose la tensión. Hasta lo pedía el colegiado a ambos bandos. Adrián, bien al toque, iniciaba el dibujo, mientras que Pablo Antas buscaba a Mateo Garcías y Joseba Beitia ejercía de engranaje indispensable. Quique Cubas retornaba como referente vivo a la ofensiva y repetía sus trazos conocidos.
El propio Cubas quería robar a la desesperada ya en los compases iniciales, pero descubriría que no iba a ser tan vistosa la tarea. Un par de intentos de aproximación de la Arandina reflejaban que se vendían caros los puntos en una contienda entre iguales. Un gol, anulado por fuera de juego ya en el 5, ponía a los castellanos en línea directa hacia su objetivo.
Esa acción partía de un saque de esquina, el gran filón en el que pretendía hallar oro la Arandina cada vez que podía. Lo reconocían sus propios futbolistas a pie de césped. Manu intentaba aprovechar un mal enlace de Pablo Antas a Joseba Beitia justo antes de que el grupo de Stili optase por la calma definitiva.

Fue una cita fea, gris, espesa. Supo ralentizar la Arandina en su propio beneficio, con Carlos y Mauri al acecho. Beitia irrumpió para evitar como fuese cualquier acercamiento, ya que las líneas figuraban desdibujadas y las bandas se convertían en espacios óptimos para el visitante. José Varela era rescatado por Adrián, pero la defensa no respondía a lo que el resto del campo demandaba.
Los burgaleses acababan frenando cualquier jugada bien diseñada, porque lo cierto es que el Somozas se resistía a dejar a un lado su esquema mental. La defensa se vio abocada a mayor dureza, con Hernández y Antonio como ejes, y a Añón le tocó una primera parte alejada de sus deseos, como a Beitia o Antón de Vicente.
Se nubla el habitual protagonismo de pilares habituales y Quique Cubas se quedó en el banquillo al descanso para facilitar un once más ofensivo gracias a la entrada de un fresco Marcos Remeseiro. No era el partido para lucimiento de Cubas. Se reseteaba e intentaba todo otra vez, pero justo antes de ese descanso la Arandina ya había sacado provecho a un saque de esquina con su gol.

Mientras los visitantes se vestían de perro viejo, los disparos en los que resuena la bota se adueñaban del tedio. Sin grandes apuros defensivos, el Somozas se veía con escasos puntos de amarre por delante. Tampoco era el partido idóneo para Juanmi o Varela, un duelo forjado en el centro y con arranques esporádicos.
Sin embargo, algunos de esos peones recuperaron brillo en la recta final, era una cita de idas y venidas. Volcados los dos equipos desde la reanudación, al local le correspondió deshacer líos en sus parcelas, con Mateo como nuevo referente defensivo. Antas cuajó un par de lanzamientos, pero la pólvora no era la de otras tardes.
Ni con todo el cuerpo podía Quique Cubas reaccionar. Como en el futbolín, casi cualquier balón iba a encontrarse con el parón de la Arandina. De tanto esfuerzo, David Añón encendió las luces en el 60 tras una acción a balón parado. Definitivamente alocado, el partido se decantaba a nuevos enganches sin frutos y a un buen juego, que tarda más en dejar regalos.

Dominio más o menos consolidado, el empate no llegaba, se pedía más. El físico empezaba a acompañar y Añón forzaba la victoria por penalti en los minutos decisivos. No se conformó y su gol dio paso a nuevas acometidas pese al desgaste patente. Pagó el Somozas, eso sí, la falta de frescura de futbolistas que no han disfrutado de minutos. El grupo trabajó en conjunto y el triunfo da alas.
FICHA TÉCNICA
Somozas: Javier Mandaluniz, José Luis Varela, Juanmi Heredero, Adrián Hernández Montoro (Marcos Remeseiro en el 45), Antonio López Ameijenda, Mateo Garcías, David Añón (Diego Rey en el 89), Antón de Vicente, Quique Cubas (Pau Senent en el 70), Joseba Beitia y Pablo Antas
Arandina: Diego, Arturo, Mauri, Pajarero, Pablo, Gonzalo, Carlos, Manu, Pau Franch, Ochoa y Adri (Ruba en el 75)
Goles: 0-1, Adri, minuto 41; 1-1, David Añón, minuto 60; 2-1, David Añón de penalti, minuto 80
Árbitro: López Toca (Cantabria), que ha amonestado a los visitantes Mauri (minuto 39) y Arturo (minuto 66) y al local Antonio López Ameijenda (minuto 82)
Incidencias: Alcalde Manuel Candocia, 700 espectadores